Permite juez que denunciante de Cornell mantenga el anonimato
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 23 de octubre de 2026.- Autoridades de Nueva York desmantelaron una presunta operación de empaque de fentanilo en un apartamento del vecindario de Williamsbridge, en El Bronx, donde encontraron a un niño de dos años.
El operativo, realizado el martes 20 de octubre, dejó tres adultos detenidos y el decomiso de aproximadamente 4,4 libras de mezclas de narcóticos, cuyo valor en el mercado ilegal supera los 500 mil dólares, informó la Administración para el Control de Drogas (DEA) en un comunicado de prensa.
Durante el registro del inmueble, ubicado en 755 East 216th Street, los investigadores encontraron decenas de miles de pequeños sobres utilizados para distribuir drogas, algunos etiquetados con nombres como G.O.A.T. Greatest of All Time, Versace y Exit 4.
Los análisis preliminares de laboratorio identificaron fentanilo mezclado con medetomidina, un potente tranquilizante veterinario. La DEA indicó que los resultados definitivos de las sustancias decomisadas están pendientes.
El apartamento se encontraba frente a una guardería y un área de juegos infantiles, además de estar cerca de una escuela secundaria pública. Según la información presentada ante el tribunal, cinco menores de 15 años habrían vivido en la vivienda.
Las autoridades también incautaron alrededor de 30 mil dólares en efectivo, equipos para procesar y empaquetar narcóticos, sustancias utilizadas para mezclarlos y una caja de municiones.
La fiscal especial de narcóticos de Nueva York, Bridget G. Brennan, describió el operativo como una intervención contra el narcotráfico y una acción para proteger a los menores.
“Más importante aún, fue una misión de rescate”, declaró, al referirse a la presencia del niño en el apartamento.
Los detenidos fueron identificados como José Cordero-Concepción, Erik Jesus Reynoso-Burgos y Ariendy Jiminez-Hidalgo. En las audiencias judiciales, se fijó una fianza de 150 mil dólares para Cordero-Concepción y de 50 mil para Reynoso-Burgos, mientras que Jiminez-Hidalgo quedó en libertad bajo su propia palabra.
Los tres enfrentan cargos relacionados con posesión de sustancias controladas y poner en peligro el bienestar de un menor, entre otros delitos. Las acusaciones no constituyen una declaración de culpabilidad y los imputados se presumen inocentes hasta que se demuestre lo contrario.




