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QUEENS, Nueva York, EU, 2 de agosto de 2026.- Una cinta sostenida sobre Northern Boulevard marcó el inicio de la fiesta. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, tomó las tijeras y realizó el corte inaugural. A su lado caminaron la asambleísta estatal de origen ecuatoriano Diana Moreno y la vicealcaldesa de Salud y Servicios Humanos, Helen Arteaga-Landaverde. Así comenzó la edición número 43 del Desfile Ecuatoriano de Nueva York.
Mamdani llegó con una amplia sonrisa. Saludó a quienes esperaban detrás de las vallas. Estrechó manos. Posó para fotografías. Los asistentes levantaban sus teléfonos e intentaban acercarse para obtener un saludo. El alcalde llevaba sobre el pecho una banda con los colores de la bandera ecuatoriana. Luego avanzó por la avenida junto a su delegación y los representantes de la comunidad.
Diana Moreno recorrió el desfile cerca del alcalde. La legisladora representa al Distrito 36 de la Asamblea estatal. Su jurisdicción incluye Astoria y Long Island City. Para ella, participar en la celebración tenía un significado personal y político. “Es un honor y un privilegio representar a mi gente ecuatoriana en el estado de Nueva York”, expresó.
Moreno destacó la presencia de una numerosa población migrante en el oeste de Queens. También aseguró que su trabajo estará dirigido a defenderla. “Mi hermoso distrito de Astoria está lleno de personas inmigrantes, incluyendo miles de ecuatorianos, que estamos luchando por una vida mejor”, afirmó. “Estamos aquí para comprometernos a luchar por ellos”, agregó.
Detrás de las autoridades comenzaron a llegar las comparsas. Una tras otra llenaron la Northern Boulevard con banderas tricolor. El recorrido avanzó desde la calle 69 hacia la calle 87, entre Jackson Heights y Corona. Carrozas, agrupaciones folclóricas, organizaciones comunitarias y hasta empresas y restaurantes ecuatorianos que han florecido en Nueva York ocuparon la avenida durante varias horas.
La música convirtió el recorrido en una celebración popular. Sonaron canciones de Sharon, Candela y Son y Medardo y sus Players. También se escuchó Zapateando juyayay. Algunas personas cantaban desde las aceras. Otras bailaban mientras esperaban el paso de las delegaciones. Los teléfonos seguían en alto. Cada comparsa traía una nueva imagen del país.
Los trajes tradicionales mostraron la diversidad de Ecuador. Hubo representaciones de la Costa, la Sierra, la Amazonía y Galápagos. Las cholitas cuencanas desfilaron con sus polleras y sombreros. Las delegaciones saraguro presentaron danzas de la región andina. Los montuvios llevaron el sentimiento de Manabí. Las agrupaciones esmeraldeñas aportaron ritmos y movimientos de raíz afroecuatoriana.
La Diablada de Píllaro fue una de las expresiones que más miradas concentró. Sus integrantes avanzaron con máscaras de diablos. Cada diseño parecía más elaborado que el anterior. Había cuernos, dientes, colores intensos y formas que mezclaban lo festivo con lo aterrador. Los asistentes se acercaban para fotografiarse antes de que la comparsa continuara su camino.
Los cuyes también se convirtieron en protagonistas. Varias personas desfilaron con disfraces inspirados en el tradicional animal andino. Los niños los señalaban desde las aceras. Después corrían hacia ellos para pedir una fotografía. Los personajes se detenían, saludaban y posaban. Por algunos minutos, el desfile se convertía en una sucesión de abrazos y retratos familiares.
Ámbar Verdugo llegó en representación de la Universidad Estatal de Milagro, UNEMI. Desde la avenida observó a familias llegadas desde distintos sectores de Nueva York y otros estados. “Estoy muy orgullosa de nuestra gente trabajadora y aguerrida, que siempre busca la forma de salir adelante”, afirmó. Su delegación participó como muestra de apoyo a los ecuatorianos que han construido una vida fuera del país.
Ana Morales llevó el nombre de Cuenca hasta Queens. Se definió como una ecuatoriana orgullosa de sus raíces. “Muy orgullosa, ecuatoriana de sangre”, dijo mientras las delegaciones avanzaban. Su presencia coincidía con la de las cholitas cuencanas y otras expresiones culturales de la llamada Atenas del Ecuador.

Miriam Guerrero representó a la comunidad manabita. Lleva 45 años viviendo en Estados Unidos y alrededor de una década participando en el desfile. “Cien por ciento ecuatoriana, feliz y contenta”, expresó. Antes de continuar el recorrido envió un mensaje a sus familiares. “Un saludo para mi familia en Ecuador, en Manta. ¡Viva Ecuador, viva Manta!”, exclamó.
Cuando las últimas comparsas avanzaron hacia la calle 87, las banderas continuaban ondeando desde las aceras. La música todavía se escuchaba entre los edificios. Quedaban máscaras, sombreros, polleras y camisetas tricolores. También quedaba la imagen de un alcalde saludando entre la multitud y de una comunidad que volvió a ocupar las calles de Queens para mostrar de dónde viene.




