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MANHATTAN, Nueva York, EU, 9 de agosto de 2026.- Ni los más de 90 grados Fahrenheit frenaron el rojo, azul y blanco que tomó este domingo la Sexta Avenida. Familias enteras llegaron desde temprano. Había niños sobre los hombros de sus padres. Adultos mayores buscaban sombra entre una comparsa y otra. Jóvenes ondeaban banderas desde las aceras. Así transcurrió la edición 44 del National Dominican Day Parade, el Desfile Nacional Dominicano de Nueva York, una de las mayores celebraciones de esta comunidad en la ciudad. El recorrido avanzó por la Avenida de las Américas hasta la calle 55 bajo el lema Dominicanos: Identidad y Cultura.
La temperatura rondó los 89 grados durante las horas centrales de la jornada, pero el calor no apagó la música ni las ganas de bailar. Desde distintos puntos de la avenida se escuchaban ritmos dominicanos. Las banderas aparecían sobre las carrozas, en camisetas, sombreros y manos levantadas.
“Me gusta el ánimo de la gente, la música y todo”, comentó una mujer conocida como Hot Lady, llegada desde Bonao especialmente para participar en la celebración.

El desfile comenzó a reunir asistentes desde la mañana. Entre ellos estaba Alina, originaria del Cibao. Lo que más llamó su atención fueron los menores que formaban parte de las comparsas.
“Me gustan los niños bailando. Bailan bien”, dijo mientras observaba el paso de las agrupaciones. Cuando se le preguntó qué significaba para ella ser dominicana, respondió sin titubear: “soy bien orgullosa, bien orgullosa”.
A pocos metros estaba Luna. Nació en Estados Unidos. Su familia es de Bonao y actualmente vive en Seattle, lejos de una comunidad dominicana tan numerosa como la de Nueva York. Había llegado en autobús desde las 11 horas para asistir por primera vez al desfile.
“No paso mucho tiempo con dominicanos, así que estoy disfrutando mucho”, contó. Para ella, caminar entre miles de personas con las mismas raíces tenía un significado particular. “Siempre estamos conectados de sangre. Estar aquí con todos me hace sentir muy bien”.
Esa conexión también aparecía en quienes llevaban décadas viviendo lejos de República Dominicana. Adrián y Sara caminaban con la bandera nacional.

“Es un orgullo llevarla porque estamos tan lejos de casa”, explicaron. Para ellos, la dominicanidad estaba hecha de elementos cotidianos. “Ser dominicano significa todo. La familia, la comida, la comunidad”, resumieron. Adrián consideró que celebraciones como esta permiten “volver a tus raíces y aprender más sobre quién eres”.
Entre las figuras que recorrieron la avenida estuvo Daniel Peralta, modista, diseñador y embajador de la moda dominicana. Destacó la organización y el ambiente del desfile. Su participación, explicó, busca promover la artesanía y el trabajo de creadores dominicanos en Estados Unidos.

“Lo que es la dominicanidad, lo que es la artesanía, lo que es la cultura, lo llevamos en la sangre”, expresó. El evento tuvo como Gran Mariscal al doctor Ramón Tallaj, fundador y presidente de SOMOS Community Care.
La celebración tampoco estuvo limitada a quienes nacieron en República Dominicana. Un asistente salvadoreño resumió esa integración desde la avenida.
“De corazón me encanta la comunidad dominicana”, afirmó. Otra participante agregó: “Hoy somos todos dominicanos”. Para ella, Nueva York permite esa convivencia entre nacionalidades. “En Nueva York, Estados Unidos, somos Latinoamérica también, y la comunidad dominicana es una comunidad especial”.

El National Dominican Day Parade volvió así a convertir Midtown Manhattan en un espacio de memoria migrante. El desfile, que nació hace más de cuatro décadas como una celebración comunitaria vinculada con Washington Heights, hoy moviliza miles de participantes y espectadores cada año.
Este domingo, entre el calor, las banderas y los niños bailando, diferentes generaciones encontraron una manera de decir lo mismo. Algunos nacieron en la isla. Otros crecieron en Nueva York o viven a miles de kilómetros de allí. Pero durante unas horas en la Sexta Avenida, todos encontraron un lugar para regresar a sus raíces.




