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MANHATTAN, Nueva York, EU, 11 de junio de 2026.- La muerte de Deniz, un caballo de carruaje de 16 años que colapsó esta semana mientras realizaba un recorrido turístico en Central Park, volvió a encender una discusión que lleva años dividiendo a Nueva York: si los tradicionales paseos en carruaje deben continuar o si llegó el momento de prohibir esta actividad.
Según las autoridades, el animal sufrió una aparente emergencia médica mientras transportaba a dos pasajeros cerca de la calle 72, sin que hasta el momento se hayan reportado indicios de criminalidad.
El incidente provocó una nueva ola de protestas de defensores de los animales, quienes pidieron avanzar con Ryder’s Law, una propuesta que busca terminar progresivamente con la industria de carruajes tirados por caballos en la ciudad y reubicar a los animales. La iniciativa, impulsada nuevamente tras la muerte de Deniz, también contempla una transición laboral para los conductores afectados.
El Central Park Conservancy también se sumó al debate y expresó su respaldo a poner fin a esta práctica, al considerar que los carruajes representan un riesgo en un parque cada vez más concurrido.
La organización señaló que durante los últimos 13 meses se han registrado siete incidentes relacionados con caballos, incluidos casos en los que los animales se asustaron, escaparon, provocaron accidentes o resultaron afectados dentro del parque.
Este miércoles 11 de junio, en medio de temperaturas cercanas 86 grados Fahrenheit, los tradicionales carruajes no fueron vistos circulando por Central Park. Aunque no hubo una confirmación oficial sobre la razón, trabajadores del área explicaron que, durante jornadas de calor extremo, los caballos suelen permanecer fuera de servicio como medida de protección.
La polémica también divide a quienes trabajan alrededor de esta industria turística. Diba, un guía que realiza recorridos en triciclo dentro del parque y que prefirió no mostrar su rostro ni revelar su apellido, aseguró que está de acuerdo con prohibir los carruajes.
“No es la primera vez que veo un caballo colapsar en Central Park”, afirmó. Según relató, ha presenciado otros incidentes en los que caballos se asustaron y pusieron en riesgo a peatones.
Otros trabajadores, sin embargo, defienden que los caballos reciben un buen trato y que la muerte de Deniz fue un accidente que pudo ocurrirle a cualquier animal.
Un guía turístico que también realiza recorridos en el parque aseguró que los dueños cuidan constantemente a los caballos, respetan las restricciones climáticas y evitan sacarlos durante días de altas temperaturas. Además, señaló que una de sus mayores preocupaciones son los repartidores en bicicletas eléctricas, quienes, según él, circulan a gran velocidad y pueden alterar a los animales.

Entre los visitantes tampoco existe una opinión única. William Vásquez considera que eliminar los carruajes significaría perder una parte histórica de la ciudad.
“Creo que no deberíamos deshacernos de ellos. Mantener las cosas culturalmente como han sido está bien. Los accidentes pasan, los animales mueren; es parte de la vida”, expresó. Para él, los paseos siguen siendo una experiencia apreciada por miles de turistas.
En cambio, Justin Malamug apoya el fin de esta tradición y cree que existen otras formas de conocer Central Park sin utilizar animales.
“Estoy de acuerdo con prohibir los caballos porque claramente el trato que reciben no está bien”, dijo. Además, señaló que caminar por el parque permite disfrutar la experiencia sin depender de los carruajes.
Mientras los resultados de la necropsia realizada por la Universidad de Cornell buscan determinar la causa exacta de la muerte de Deniz, Nueva York vuelve a enfrentar una pregunta pendiente desde hace décadas: mantener una de sus imágenes turísticas más reconocidas o cerrar definitivamente una actividad que sus críticos consideran incompatible con la realidad actual de la ciudad.




