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MANHATTAN, Nueva York, 16 de agosto de 2026.- La Sexta Avenida cambió este domingo 16 de agosto el ruido habitual de los autos por puestos de comida, ropa, joyería, arte y pequeños emprendimientos durante la 6th Avenue Summer Expo Fair, que cerró al tránsito el tramo entre las calles 34 y 42, en Midtown Manhattan.
A pocos pasos de Bryant Park, cientos de personas caminaron por una de las principales arterias de la ciudad, convertida por varias horas en un corredor peatonal y comercial.
Entre los vendedores estuvo Danielle Owes, creadora de Ruby’s Dream, una marca de accesorios para mascotas. Su puesto exhibía collares acolchados para gatos inspirados en alimentos y diseñados para ser cómodos y seguros.
Owes explicó que siempre ha querido trabajar alrededor de los animales y que encontró en este tipo de productos una forma de combinar esa afición con un emprendimiento propio.
Para Owes, este tipo de ferias representa también una alternativa frente al costo de promocionar pequeños negocios únicamente por internet.
"Es bueno que los vendedores puedan presentarse en persona, conectarse con la gente en la vida real y mostrar lo que tienen que ofrecer", comentó.
A pocos metros, Nadir Benek mostraba pinturas y reproducciones de paisajes urbanos, muchas de ellas dedicadas a lugares reconocibles de Nueva York. Benek aseguró que lleva 14 años como vendedor callejero y cerca de cinco participando en este tipo de ferias.
"Me encantan estas fiestas de calle", dijo, al destacar que instalarse en medio de una avenida tan transitada permite atraer a visitantes que, de otra manera, no entrarían a una galería.

Benek trabaja con entre 25 y 30 artistas de Estados Unidos y otros países y ha desarrollado un modelo de negocio enfocado en espacios al aire libre.
Según explicó, mantener una tienda física resultaba demasiado costoso por el precio de los alquileres, por lo que actualmente opera en distintos puntos de la ciudad. Para él, las ferias callejeras forman parte de una tradición neoyorquina que acerca el arte directamente al público.
La jornada también se convirtió en una experiencia turística para quienes visitaban Manhattan. Jackie, una turista hondureña, recorrió la feria después de probar tacos y otros sabores latinoamericanos.
"Estoy disfrutando de una manera tan buena aquí y máximamente porque todo es latino. Y estamos en Nueva York", comentó mientras caminaba entre los puestos.

Jackie destacó especialmente la posibilidad de recorrer a pie una avenida que normalmente está dominada por vehículos.
"Esto me parece excepcional", señaló. Para ella, la presencia de vendedores, comida y visitantes de distintos orígenes también reflejó "la fuerza que representa" la comunidad hispana en Estados Unidos.
Durante varias horas, la Sexta Avenida funcionó así como escaparate de pequeños negocios y punto de encuentro para residentes y turistas. Entre comida internacional, obras de arte, productos para mascotas y otros emprendimientos, la feria convirtió el centro de Manhattan en un espacio peatonal donde el comercio local ocupó temporalmente el lugar de los automóviles.




