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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 18 de julio de 2026.- Familiares de las 230 víctimas del vuelo 800 de TWA se reunieron en Long Island para recordar el 30 aniversario de la tragedia aérea que marcó a Estados Unidos y que llevó a una de las investigaciones más extensas en la historia de la aviación.
El homenaje se realizó el viernes 17 de julio en el Memorial Internacional del Vuelo 800 de TWA, ubicado en Smith Point County Park, en Shirley, Nueva York, cerca del lugar donde el Boeing 747 cayó al océano Atlántico minutos después de despegar del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy con destino a París.
Today marks 30 years since the tragic crash of TWA Flight 800. @USCG remembers the 230 lives lost and maintains our deepest sympathies for their families, friends, and loved ones. We also honor the dedication of the Coast Guard crews and all first responders who immediately… pic.twitter.com/h1VYUNz9CT
— U.S. Coast Guard (@USCG) July 17, 2026
Durante la ceremonia, los nombres de los pasajeros y miembros de la tripulación fueron leídos en voz alta ante familiares y asistentes que acudieron para recordar a sus seres queridos.
El accidente ocurrió a las 20:31 horas del 17 de julio de 1996, cuando la aeronave se desintegró en pleno vuelo aproximadamente 12 minutos después del despegue. Todas las personas a bordo murieron.
La investigación del accidente estuvo encabezada por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), con apoyo del FBI. En los primeros días surgieron teorías sobre un posible ataque con misil o una acción terrorista debido a los testimonios de personas que observaron una luz en el cielo antes de la explosión.
Sin embargo, tras cuatro años de análisis y la reconstrucción de gran parte del avión recuperado del fondo del mar, la NTSB determinó que la causa probable fue la explosión del tanque central de combustible, provocada por la ignición de una mezcla inflamable de aire y combustible. Los investigadores señalaron que la fuente exacta de ignición no pudo determinarse con certeza, aunque la hipótesis más probable fue un cortocircuito eléctrico.
El accidente impulsó cambios en las normas de seguridad aérea relacionados con los sistemas de combustible y la prevención de explosiones en tanques de aeronaves.
La comunidad de Suffolk, que participó en las labores de búsqueda y recuperación tras la tragedia, también contribuyó a la creación del memorial donde cada año se recuerda a las víctimas. El vuelo transportaba pasajeros de 14 países, incluidos estudiantes estadounidenses que viajaban a Francia como parte de un programa escolar.




