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MANHATTAN, Nueva York, EU, 16 de octubre de 2026.- Los libros también pueden convertirse en espacios de resistencia, memoria y encuentro para las comunidades migrantes. Así lo demostraron los proyectos editoriales independientes que participaron en el panel Más allá de la impresión: proyectos editoriales de Nueva York, celebrado en El Museo del Barrio, en Manhattan, durante Making Latinidad, donde sus creadores reflexionaron sobre el papel de las publicaciones en la construcción de la identidad latinoamericana.
La conversación, moderada por Lila Miller, de Bonita Semana, reunió al chileno Gonzalo Guerrero, de Secret Riso Club; las colombianas Eliana Hernández y Teresita Goyeneche, de Como un lugar; y las venezolanas Faride Mereb y Oriana Nuzzi, de Letra Muerta.
Los participantes compartieron sus experiencias al desarrollar proyectos editoriales independientes y reflexionaron sobre cómo la migración transforma la manera de entender la identidad latinoamericana.
Gonzalo Guerrero, fundador y codirector de Secret Riso Club, explicó que su proyecto nació en Brooklyn en 2017 como una alternativa al diseño con fines exclusivamente comerciales. Actualmente cuenta con una librería, galería, talleres y espacios de creación en Bushwick.
Para el artista chileno, la latinidad puede convertirse en una categoría que limita las experiencias individuales, pero también en una herramienta para construir solidaridad. “Puede ser como una categoría para crear solidaridad o visualizar como una experiencia colectiva como grupo”, señaló.

Desde Letra Muerta, Faride Mereb y Oriana Nuzzi destacaron la importancia de rescatar publicaciones y archivos culturales latinoamericanos de difícil acceso en Estados Unidos. Su proyecto, impulsado por ambas venezolanas, combina edición, diseño gráfico y preservación documental.
Nuzzi explicó que han digitalizado más de 500 periódicos y trabajan con materiales históricos entregados por familias de autores venezolanos. El objetivo es conservar y difundir una memoria cultural que corre el riesgo de desaparecer.
Mereb también cuestionó que la identidad latina sea reconocida únicamente durante determinadas celebraciones culturales.
“Yo soy latina todos los días. Y todos los días tengo las mismas dificultades por el pasaporte que tengo, por cómo luzco, por cómo hablo, por mi acento”, expresó.
La editora reflexionó sobre su propia experiencia migratoria y la influencia de sus raíces familiares árabes en su manera de entender la solidaridad y la vida comunitaria.
Por su parte, Teresita Goyeneche, del proyecto editorial Como un lugar, propuso trasladar la discusión de la identidad hacia la creación de espacios colectivos.
“Me parecía súper interesante ese paso hacia pensarlo más o pensarnos más desde lo comunitario que desde lo identitario”, afirmó.

Como un lugar desarrolla publicaciones de poesía, traducciones y encuentros literarios que buscan sostener comunidades de lectura, escritura y escucha más allá de eventos anuales.
Durante su intervención, Goyeneche también reflexionó sobre las diferencias entre ser latinoamericano y ser latino en Estados Unidos, donde la identidad está atravesada por experiencias migratorias de distintas generaciones. Para la gestora cultural colombiana, esa diversidad representa una oportunidad para cuestionar las imágenes tradicionales de la latinidad y reconocer historias que no siempre encuentran espacio en las representaciones culturales dominantes.
El encuentro evidenció cómo las editoriales independientes se han convertido en espacios de preservación y encuentro entre comunidades migrantes. Más allá de imprimir y distribuir libros, estas editoriales y sus gestores buscan mantener vivas las memorias latinoamericanas y abrir nuevas conversaciones sobre creación cultural en Nueva York.




