Captan la atención perros gigantes en pleno Manhattan
MANHATTAN, Nueva York, EU, 3 de febrero de 2026.- Los transeúntes que caminaban por el centro de Manhattan se encontraron con una escena poco habitual: perros inflables gigantes, de aproximadamente 20 pies de altura, instalados sobre la acera de la avenida Broadway. La intervención urbana no pasó desapercibida y rápidamente se convirtió en un punto de atracción para residentes, turistas y amantes de las mascotas.
La exhibición forma parte de una campaña de The Honest Kitchen, una reconocida marca de productos para mascotas, que aprovechó la celebración de los 150 años del Westminster Kennel Club Dog Show para lanzar un mensaje sobre la aceptación de los animales sin parámetros rígidos de belleza canina.
Mientras en el Madison Square Garden se desarrollaba una de las competencias caninas más prestigiosas del mundo, en las calles de Manhattan se proponía una conversación distinta.
Los inflables, que representan perros de apariencia poco convencional y alejada de los estándares de exhibición, contrastaron con la imagen clásica de las razas puras que suelen dominar el Westminster Kennel Club. Aunque la marca no emitió un comunicado oficial detallando los objetivos de la instalación, la acción fue interpretada por muchos como una crítica simbólica a los estereotipos de belleza que también afectan al mundo de las mascotas.
“Estos perros se parecen más a los que uno ve todos los días en Nueva York”, comentó una residente del Upper West Side, mientras se tomaba una fotografía junto a uno de los inflables. “No todos los perros son de exhibición, pero todos merecen cuidado y amor”, agregó.
La iniciativa también busca visibilizar una realidad urbana: en Nueva York, miles de familias conviven con mascotas adoptadas, mestizas o rescatadas, que no encajan en los cánones tradicionales de belleza, pero que forman parte esencial del tejido social de la ciudad.

De acuerdo con organizaciones animalistas locales, la mayoría de los perros en hogares neoyorquinos no son de razas puras, sino mezclas únicas que reflejan la diversidad de la ciudad.
Durante varias horas, los perros inflables se convirtieron en protagonistas de redes sociales, donde usuarios compartieron imágenes y videos acompañados de mensajes sobre adopción responsable y aceptación.
Para algunos visitantes, la exhibición funcionó como un recordatorio de que la relación entre humanos y mascotas va más allá de la apariencia física.
La presencia de esta instalación artística en pleno Manhattan reafirma el papel del espacio público como escenario para el debate social y cultural.

En una ciudad donde el arte urbano suele dialogar con temas contemporáneos, los perros gigantes lograron captar la atención y generar reflexión, justo en el marco de una de las celebraciones caninas más emblemáticas del país.
Así, entre rascacielos y multitudes, los perros inflables dejaron claro su mensaje: en Nueva York, la diversidad también ladra.


