Confirman liberación de 5 presos políticos españoles en Venezuela
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 4 de enero de 2026.- Nicolás Maduro inició su proceso judicial en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn bajo un esquema de vigilancia permanente que anula casi cualquier interacción social.
El recinto en Estados Unidos asignó al procesado una celda de aproximadamente dos por tres metros, equipada con una litera de acero, un colchón delgado y un escritorio metálico soldado a la estructura. Este entorno físico se caracteriza por el uso de luces fluorescentes que permanecen encendidas la mayor parte del tiempo, incluso durante la noche, factor que suele generar desorientación temporal entre los internos de máxima seguridad.
La rutina diaria en el establecimiento comienza a las seis horas con el primer conteo de seguridad, momento en que el personal verifica la integridad del recluso. La alimentación se suministra exclusivamente mediante una ranura en la puerta de acero, lo que elimina el contacto físico con otros detenidos.
Respecto a la higiene personal, el reglamento estipula únicamente tres duchas semanales bajo supervisión directa. Las salidas para recreación se limitan a una hora al día en espacios techados o estructuras similares a jaulas internas, donde el acceso al aire libre y a la luz solar es prácticamente nulo.
El aislamiento se complementa con Medidas Administrativas Especiales que restringen las comunicaciones externas a solo contactos con el equipo legal a través de vidrios divisorios, sin posibilidad de contacto físico.
El ambiente sonoro del lugar, definido por el eco del concreto, los gritos a través de conductos de ventilación y el cierre constante de pesadas compuertas metálicas, eleva los niveles de estrés psicológico para los reclusos de este perfil. Debido a la relevancia política del detenido, la vigilancia opera las 24 horas para prevenir incidentes de autolesión o ataques, garantizando que el procesado se encuentre bajo monitoreo ininterrumpido.
Esta infraestructura, diseñada para albergar a mil internos, enfrenta actualmente un sobrecupo que supera los mil doscientos reclusos, lo que agrava las deficiencias en los servicios básicos reportadas anteriormente por la Oficina de Prisiones.
La estancia de Maduro en el piso 10 lo coloca en el mismo sector de alta seguridad que han ocupado otros perfiles de alto impacto procesados por la justicia neoyorquina. Por ahora, el político permanece a la espera de sus primeras comparecencias ante el tribunal federal, mientras su equipo de defensa gestiona las condiciones de su reclusión en el distrito de Brooklyn.