Celebran Joseph y María Rivera 31 años de amor y trabajo entre flores
CLIFTON, Nueva Jersey, EU, 14 de febrero de 2026.- “Si tienen dudas de que el amor a primera vista existe, les digo que sí. Nos conocimos en diciembre, nos casamos en febrero y este 14 de febrero cumplimos 31 años de casados”, cuenta Joseph Santos, dueño de la floristería Santos Flower LLC a Quadratín Hispano.
La historia comenzó en San Lorenzo de Vista Hermosa, Oaxaca, México y avanzó con la misma rapidez con la que se toman algunas decisiones que no admiten demasiadas vueltas. En menos de dos meses, Joseph y María Rivera ya estaban casados.

Tres décadas después, siguen trabajando juntos, viviendo juntos y tomando decisiones en conjunto, tanto en lo personal como en lo laboral, pero desde las calles de Nueva Jersey donde se establecieron hace más de tres décadas.
Joseph y María Rivera no celebran San Valentín como la mayoría. Mientras otros intercambian flores, ellos trabajan entre ellas. No hay cenas ni regalos ese día; hay turnos largos y responsabilidades. Y, sin embargo, eso nunca ha sido un problema para su relación.
“Trabajamos con flores todo el tiempo”, explica María. “No necesito recibirlas ese día”.

Para ellos, el amor no se mide por una fecha ni por un gesto específico. Se mide en rutinas compartidas, en acompañarse, en avanzar juntos.
“No necesitamos mucho para ser felices”, dice Joseph. “Somos simples. Si hay un día para celebrar, lo hacemos con la familia. Si estamos juntos, estamos bien”.
Esa misma lógica ha guiado el camino que han recorrido juntos. Empezaron vendiendo flores en la calle, frente a un supermercado. Con los años, el trabajo se transformó en un negocio familiar que hoy cuenta con tres floristerías en el norte de Nueva Jersey.
Sus tres hijos también forman parte del proyecto. Ayudan en las tiendas, participan en la operación diaria y comparten un esfuerzo que trasciende lo comercial.

El negocio se volvió una extensión natural de la familia.
La historia de Joseph Santos y María Rivera se basa en una relación construida con amor, constancia, trabajo compartido y tiempo, el único elemento que nunca se puede apresurar.






