Recorta Arabia Saudita bombeo de crudo por bloqueo al estrecho de Ormuz
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 9 de marzo de 2026.- El gobierno francés puso en marcha una misión internacional de carácter defensivo con el objetivo de reabrir el estrecho de Ormuz y garantizar el tránsito de productos esenciales.
Emmanuel Macron, presidente de Francia de visita en Nicosia, anunció que la operación busca restablecer el flujo de petróleo y gas por esta vía marítima clave para la estabilidad económica global, la cual ha sufrido interrupciones derivadas de las recientes hostilidades regionales. La estrategia contempla un despliegue masivo que incluye un portaaviones, ocho fragatas y dos portahelicópteros anfibios en el Mediterráneo oriental.
Macron detalló que esta movilización pretende servir como motor para que otras naciones, tanto europeas como de fuera del continente, se sumen al esfuerzo de escoltar embarcaciones comerciales una vez que concluya la fase de mayor criticismo en el conflicto actual.
Francia aportará dos fragatas adicionales para labores específicas en el Mar Rojo y el Mediterráneo Oriental, integrándose a la coalición coordinada por Grecia. Macron subrayó que la meta es estrictamente defensiva y busca respaldar a los países afectados por la respuesta de Irán.
"Preparamos esta misión con nuestros socios, de manera ordenada, y tendrá un objetivo meramente pacífico de acompañamiento", refirió el mandatario sobre la necesidad de asegurar la libertad de navegación.
Además del impacto financiero por el cierre de rutas, el Elíseo manifestó su preocupación por la seguridad de unos 400 mil ciudadanos franceses que permanecen en la zona. La administración gala coordina esfuerzos con los gobiernos de Chipre y Grecia para proteger a sus aliados y facilitar la repatriación de quienes decidan abandonar la región ante la lluvia de misiles y drones que ha marcado las últimas jornadas.
El plan de seguridad marítima se vincula con la operación europea Aspides y las iniciativas de la Presidencia francesa del G7 para enfrentar los desafíos energéticos. La intervención francesa busca evitar que la crisis en Oriente Medio y el Líbano se traduzca en un colapso de las vías fluviales esenciales, manteniendo una postura que contribuya a la desescalada regional sin involucrarse directamente en el enfrentamiento bélico.