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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 22 de marzo de 2026.- La exploración del espacio profundo podría depender de organismos microscópicos. Experimentos recientes de la NASA durante la misión Artemis I han mostrado que ciertas algas verdes no solo sobreviven en condiciones extremas, sino que podrían convertirse en un recurso esencial para futuras misiones tripuladas a la Luna y Marte.
La investigación, conocida como Fuel to Mars, se centró en la especie unicelular Chlamydomonas reinhardtii, enviada a orbitar la Luna a bordo de la nave Orion. Los resultados indican que estas algas pueden desempeñar múltiples funciones: producir hidrógeno para combustible, servir como fuente de alimento y facilitar la elaboración de compuestos biológicos, incluidos medicamentos, explica un comunicado de la NASA.
Uno de los aspectos más innovadores del estudio fue la introducción de un gen proveniente de tardígrados, microorganismos conocidos por su resistencia extrema. Este gen, denominado Dsup, protege el ADN frente a la radiación y otros factores ambientales adversos.
Los científicos buscaban comprobar si esta modificación genética mejoraría la supervivencia de las algas en el entorno espacial.
This isn't fiction … The most important cargo for deep space might be microscopic and green.
During Artemis I, NASA sent algae around the Moon to see if it could produce fuel, grow food, and make medicine for future crew. The algae thrived in the extreme conditions of space.… pic.twitter.com/dOdhjYPqSN
— NASA Science (@NASAScience_) March 21, 2026
Los hallazgos revelaron que las algas, incluso sin la modificación genética, desarrollaron mecanismos propios de adaptación.
Algunas células incrementaron la producción de carotenoides, pigmentos con propiedades antioxidantes que ayudan a mitigar el daño causado por la radiación cósmica.
Este comportamiento sugiere una “respuesta de supervivencia de la población”, en la que el entorno hostil no solo no inhibe su desarrollo, sino que puede estimularlo.
El experimento también validó tecnología para sostener vida en el espacio, como el sistema Moonshot, que proporcionó ciclos de luz controlados y monitoreo ambiental durante toda la misión.
Este tipo de avances resulta clave para diseñar sistemas autosuficientes en viajes prolongados.
De acuerdo con la NASA, estos resultados serán considerados en futuras misiones del programa Artemis, incluida Artemis II, que prevé llevar astronautas alrededor de la Luna. Además, la investigación podría tener aplicaciones en la Tierra, especialmente en el desarrollo de terapias contra los efectos de la radiación.
Con estos avances, las algas emergen como un elemento estratégico en la carrera por la exploración espacial sostenible, al ofrecer soluciones biológicas para algunos de los mayores desafíos de la vida fuera del planeta.




