Detienen a hispana acusada de matar a su novio en El Bronx
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 15 de mayo de 2026.- Oklahoma llevó a cabo la ejecución de Raymond Johnson, un hombre de 52 años condenado por el asesinato de su exnovia y la hija de ella, de siete meses, un crimen ocurrido en 2007 en la ciudad de Tulsa y por el que había permanecido casi dos décadas en el corredor de la muerte.
De acuerdo con autoridades penitenciarias, Johnson fue declarado muerto a las 10:12 horas del jueves en la Penitenciaría Estatal de Oklahoma, ubicada en McAlester, tras la aplicación de una inyección letal compuesta por un cóctel de tres fármacos. El procedimiento duró alrededor de 11 minutos.
El caso se remonta a junio de 2007, cuando Johnson fue declarado culpable de matar a Brooke Whitaker, de 24 años, y a su hija Kya, de siete meses.
Según documentos judiciales citados por la fiscalía, el ataque ocurrió tras una discusión en la vivienda de Whitaker. Posteriormente, el agresor la golpeó con un objeto contundente, le provocó lesiones graves y más tarde incendió la casa, lo que derivó en la muerte de ambas víctimas.
Durante la ejecución, Johnson ofreció una disculpa a los familiares de las víctimas. Su defensa no presentó una apelación de última hora ante la Corte Suprema de Estados Unidos, y previamente la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Oklahoma había rechazado de forma unánime la solicitud de clemencia.
El fiscal general del estado, Gentner Drummond, señaló en un comunicado que la ejecución busca dar cierre a una de las familias afectadas, mientras que allegados de las víctimas habían solicitado que la sentencia se cumpliera tras años de retrasos procesales.
Johnson fue la segunda persona ejecutada en Oklahoma en lo que va del año y la undécima a nivel nacional en Estados Unidos, en un contexto en el que la pena capital sigue vigente en varios estados del país, aunque su aplicación ha sido objeto de debate legal y social.




