Declara Asamblea de Venezuela héroes a fallecidos en incursión de EU
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 5 de enero de 2026.- La situación de pánico que se vivió la noche de este lunes, 5 de enero, en las inmediaciones del Palacio de Miraflores fue calificada como una falsa alarma derivada de una aparente confusión interna. Aunque inicialmente se reportaron tiroteos y la presunta presencia de drones sobre la sede del Gobierno venezolano, informaciones recientes indican que los hechos fueron producto de una respuesta defensiva injustificada que activó los protocolos de seguridad de manera inmediata.
El incidente provocó una movilización masiva de las fuerzas de seguridad y la activación de la defensa aérea, lo que desató ráfagas de disparos que se escucharon en gran parte del centro de la capital venezolana. Esta reacción armada causó el cierre precipitado de comercios y el resguardo de ciudadanos en establecimientos cercanos, quienes buscaron protección ante la incertidumbre de un posible ataque con aeronaves no tripuladas.
Tras los momentos de tensión, fuentes locales y reportes difundidos en plataformas digitales confirmaron que la zona se encuentra bajo control y que el despliegue militar respondió a una interpretación errónea de los sistemas de vigilancia.
Según datos compartidos a través de servicios de mensajería y redes sociales, los audios y testimonios de la zona apuntan a que no existió una amenaza real externa, sino una activación automática o accidental de los perímetros de seguridad.
A pesar de la evacuación preventiva de algunos ministerios y sedes gubernamentales durante el punto más crítico de las detonaciones, el orden ha sido restablecido en el casco central de Caracas. Las actividades comerciales y el tránsito en las calles aledañas a Miraflores comenzaron a normalizarse una vez que se descartó la presencia de artefactos hostiles en el espacio aéreo, quedando el episodio registrado como un incidente por error de comunicación interna.