Dificulta cierre de aeropuerto arribo de ayuda humanitaria a Venezuela
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 25 de junio de 2026.- El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) emitió una alerta roja de seguridad tras determinar que el terremoto de magnitud 7.5 registrado en la región septentrional de Venezuela provocará previsiblemente una elevada cantidad de víctimas mortales y una devastación de gran alcance.
Las proyecciones de los modelos científicos anticipan que la magnitud de la contingencia requerirá de una movilización de asistencia de carácter internacional.
Los informes analíticos actualizados detallan que el movimiento telúrico consistió en una ruptura por falla de rumbo de tipo somero, localizada a una profundidad de 6.2 miles por debajo de la superficie terrestre.
El epicentro del siniestro se ubicó al sureste del municipio de Yumare, asentándose directamente sobre el sistema de fallas de Boconó, que delimita la frontera tectónica donde la placa del Caribe se desplaza hacia el este respecto a la placa sudamericana a una velocidad constante de 0.78 pulgadas por año.
Los especialistas en sismología catalogaron el fenómeno como la sacudida principal de una severa secuencia de doblete sísmico, debido a que ocurrió escasamente 39 segundos después de un evento precursor de magnitud 7.2.
Los análisis cartográficos indican que la liberación de energía fracturó una superficie de falla estimada en 93 miles de longitud por 12 miles de ancho, ocluyendo que aproximadamente 29 mil habitantes de las localidades más cercanas experimentaran niveles de sacudimiento de intensidad violenta.
El departamento de evaluación de pérdidas del organismo estadounidense estimó que los daños económicos derivados de la destrucción de infraestructura oscilarán entre el uno y el siete por ciento del Producto Interno Bruto de la nación sudamericana.
Los ingenieros estructurales enfatizaron que las comunidades del área afectada presentan una alta vulnerabilidad constructiva, condicionada por el predominio de viviendas e inmuebles edificados con mampostería de ladrillo sin refuerzo estructural y bloques de adobe.
La distribución de los mapas de exposición civil arrojó que ciudades como Puerto Cabello y Catia La Mar resintieron los efectos de un movimiento clasificado como severo, mientras que en la capital, Caracas, la intensidad se percibió como muy fuerte.
Los antecedentes históricos recopilados por la agencia norteamericana identifican al sismo de magnitud 6.6 de julio de 1967, centrado a 81 miles al este del siniestro actual, como el desastre moderno más mortífero en la zona, el cual dejó un saldo de 240 víctimas mortales y el colapso total de varios edificios residenciales de gran altura.




