Admite hombre del Bronx tráfico de más de 100 armas a Nueva York
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 1 de junio de 2026.- La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York presentó una acusación sustitutiva contra Aristides Cabrera, alias Buddha, por presuntamente distribuir fentanilo y parafluorofentanilo que provocaron la muerte de tres personas en el Bronx, entre ellas un menor de 12 años.
De acuerdo con las autoridades, Cabrera, de 35 años, operó una red de distribución de narcóticos en el vecindario de Longwood entre 2017 y 2024. La investigación sostiene que las sustancias vendidas por el acusado causaron las sobredosis fatales de Alex DeFilippo y Kyla McCarthy el 29 de mayo de 2022, así como la muerte de un niño de 12 años el 28 de junio de ese mismo año, según detalla un comunicado de prensa.
El fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, afirmó que “como se alega, el tráfico de drogas de Cabrera no solo causó la muerte de un niño de 12 años, sino también la muerte de dos adultos. Este caso lo demuestra: si traficas con fentanilo, has elegido tratar con la muerte”.
Según la acusación, Cabrera almacenaba narcóticos y armas de fuego en su apartamento del Bronx, desde donde coordinaba parte de sus actividades de distribución. Las autoridades también señalan que continuó dirigiendo la operación incluso durante periodos en los que permaneció bajo custodia estatal.
El agente especial de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Christopher Roberts, señaló que la acusación envía un mensaje claro y poderoso a quienes continúan envenenando nuestras comunidades con fentanilo y otras drogas ilícitas.
Por su parte, la comisionada del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), Jessica S. Tisch, indicó que “tres neoyorquinos, incluido un niño de 12 años con discapacidades, perdieron la vida por una sobredosis de drogas”, y sostuvo que el acusado “mostró un total desprecio por la vida humana”.
Cabrera enfrenta cargos por conspiración para distribuir narcóticos con resultado de muerte, tres cargos de distribución de narcóticos con resultado de muerte y delitos relacionados con la posesión y uso de armas de fuego. De ser declarado culpable, podría enfrentar penas que van desde 20 años de prisión hasta cadena perpetua.




