Rechaza Donald Trump advertencias sobre el desarrollo de la IA
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 14 de septiembre de 2026.- El CEO de Anthropic, Dario Amodei, reconoció que el desarrollo de la inteligencia artificial avanza con una velocidad “exponencial” y que la industria ha evitado hablar con claridad sobre sus riesgos.
“No voy a mentir: hay peligros reales”, afirmó en entrevista con el programa Sunday Morning, reseñado por CBS, en el que señaló que durante años las empresas “mintieron a la gente sobre el hecho de que esta tecnología tenía riesgos”.
Las advertencias surgieron tras las declaraciones del exinvestigador de Anthropic Jacob Coxon, quien renunció recientemente y acusó a la compañía y a OpenAI de “jugar con nuestras vidas” al desarrollar sistemas de superinteligencia que se automejoran.
Amodei respondió que Coxon “no apreciaba del todo cómo sería realmente cuando el progreso fuera tan rápido”, y sostuvo que el avance de la IA ya muestra una curva “cada vez más pronunciada”.
Aunque rechazó el alarmismo, advirtió que “es una señal de advertencia de que debemos reducir la velocidad”.
En un ensayo reciente, Amodei pidió a toda la industria tecnológica “frenar el ritmo” del desarrollo de capacidades avanzadas. Sin embargo, aclaró que esto no implica dejar de lanzar nuevos modelos, sino garantizar que “cada generación esté correctamente probada”. Para ello, anunció que Anthropic dará a evaluadores externos acceso permanente “similar al de un empleado”, comparándolo con “un inspector de alimentos”.
Aun así, expertos en IA consideran insuficiente este enfoque, y Amodei coincidió en que se requiere regulación federal. Las propuestas legislativas van desde prohibir la superinteligencia hasta imponer un “interruptor de apagado” obligatorio.
“El interruptor de apagado podría ser una buena idea”, dijo, aunque rechazó una prohibición total. “Nunca obtendríamos los beneficios increíbles y esta tecnología se construirá en otros países, incluidos países autoritarios”.
Sobre si Estados Unidos debería ralentizar la IA si China no lo hace, Amodei lo calificó como “el dilema más difícil”. Sugirió que acuerdos internacionales similares a los de armas nucleares podrían servir de modelo, aunque admitió que “no sabe si es posible”.
También expresó incomodidad con que empresas privadas lideren el desarrollo de tecnologías tan poderosas.
“Siempre ha sido muy extraño que esta tecnología la esté construyendo una empresa privada”, dijo. Señaló que una “combinación de gobiernos democráticamente elegidos” podría asumir algún tipo de supervisión conjunta.




