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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 20 de octubre de 2026.- Kyle Kennedy, nieta del senador Robert F. Kennedy, conocido como Bobby Kennedy, murió a los 42 años en su residencia de Westwood, Massachusetts.
La noticia se conoció mediante el obituario publicado por su familia, que situó el fallecimiento el pasado 21 de septiembre, aunque no precisó la causa. Era hija de Michael Kennedy, quien murió en 1997 en un accidente de esquí, y de Victoria Denise Gifford.
Nacida el 6 de julio de 1984 en Washington, Kyle desarrolló una trayectoria profesional vinculada con la enseñanza y la búsqueda de una educación más equitativa. Después de graduarse en la Universidad de Georgetown, trabajó durante dos años en Teach For America, una organización que promueve oportunidades educativas, y posteriormente cursó estudios de posgrado en instituciones como Pace y Harvard.
También colaboró en iniciativas para mejorar los programas escolares y ofreció orientación a otros docentes. En 2020 sufrió un accidente que le provocó una lesión grave en la columna vertebral y parálisis, experiencia a partir de la cual se convirtió en una figura de referencia para personas con dificultades de movilidad.
Kyle estuvo casada con Liam Kerr, con quien tuvo tres hijos. El obituario identifica a Kerr como su exmarido y menciona como familiares sobrevivientes a sus hijos Conor y Declan, además de su madre y sus hermanos Michael y Rory.
Su muerte se suma a una larga historia de pérdidas que ha marcado a la familia Kennedy, cuyos integrantes incluyen al presidente John F. Kennedy y al senador Robert F. Kennedy, ambos asesinados, así como a otros miembros fallecidos en accidentes y por distintas causas. Esta sucesión de tragedias ha alimentado durante décadas la expresión popular "maldición Kennedy", aunque se trata de una denominación informal y no de una explicación de los fallecimientos.




