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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 5 de agosto de 2026.- La calidad del aire en partes del estado de Washington ha alcanzado niveles peligrosos debido al humo denso de los incendios forestales activos, como los registrados en el condado de Spokane, lo que ha generado alertas de emergencia y recomendaciones de protección para la población.
Esto ha afectado a comunidades, hospitales y servicios públicos desde el sábado 2 de agosto, por lo que las autoridades estatales y locales han declarado el estado de emergencia y restringido las actividades al aire libre debido a la magnitud del desastre y su impacto en la salud pública.
La concentración de humo y partículas en suspensión ha llevado los índices de calidad del aire a valores clasificados como peligrosos para toda la población, según registros de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Red Estatal de Monitoreo de Washington.
El Departamento de Salud estatal ha emitido advertencias para evitar cualquier exposición innecesaria al aire exterior, especialmente en grupos de riesgo como niños, adultos mayores y personas con afecciones respiratorias.
Entre las medidas adoptadas se encuentran la activación de refugios especiales con sistemas de filtración, el cierre temporal de servicios públicos y la distribución de mascarillas para la población vulnerable.
El monitoreo oficial de la calidad del aire se actualiza cada hora, y las autoridades recomiendan consultar fuentes oficiales antes de salir al exterior.
Los incendios Old Trails, Autumn Lane y Fairview han arrasado más de ocho mil hectáreas, con cero por ciento de contención hasta el lunes, según la información oficial proporcionada por el Departamento de Recursos Naturales de Washington (DNR).
El gobernador Bob Ferguson decretó la prohibición de quemas y movilizó a la Guardia Nacional para reforzar las tareas de control, mientras que el condado de Spokane declaró la emergencia local y ordenó evacuaciones masivas que afectan a unas 65 mil personas.
Las condiciones extremas de sequía, las altas temperaturas y los vientos intensos han favorecido la propagación de los incendios en áreas residenciales, rurales y zonas críticas de infraestructura eléctrica, además de provocar la destrucción de al menos 700 estructuras.




