Busca Melania Trump transformar su plan social en leyes federales en EU
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 15 de abril de 2026.- La inflación en Estados Unidos alcanzó su pico más alto desde mayo de 2024, con un 3.3 por ciento, según la Oficina Federal de Estadísticas Laborales (BLS), lo que implica además una subida de dos puntos en comparación con febrero de este año. En la ciudad de Nueva York, el aumento sostenido de precios en bienes básicos está obligando a miles de residentes a replantear sus hábitos de consumo y priorizar gastos esenciales.
“Estoy tratando de reducir algunas cosas, como cuando salimos, ya no compramos snacks para los chicos, ni salimos a comer afuera seguido, muy de vez en cuando o solo fines de semana quizás”, comenta Shaima Haikal, residente de Queens, y para quien alimentar a su familia se vuelve una tarea más difícil conforme en el mercado sube la inflación y los precios de otros insumos como la gasolina.
Los alimentos, en particular, se han convertido en un termómetro claro de la inflación. Datos comparados por NBC News muestran que, aunque el precio de los huevos ha caído cerca de un 30 por ciento desde su pico en la primavera de 2025, otros productos básicos siguen al alza: el jugo de naranja ha subido un 22 por ciento, la carne molida un 15 por ciento y el pollo también ha registrado incrementos. En conjunto, estos cambios reflejan una tendencia sostenida de encarecimiento en la canasta básica durante los últimos años.
Este aumento en los precios responde a múltiples factores. Por un lado está la inflación por demanda, que ocurre cuando el poder adquisitivo crece y más personas compiten por los mismos productos, elevando los precios. Por otro lado, la inflación por costos se produce cuando eventos externos —como conflictos internacionales o interrupciones en la cadena de suministro— reducen la disponibilidad de bienes, empujando los precios al alza incluso cuando la demanda se mantiene estable; en el caso de Estados Unidos, ese factor adicional es la guerra contra Irán.
Ante este panorama, muchos neoyorquinos están ajustando sus estrategias para llegar a fin de mes. Cocinar en casa se ha vuelto una alternativa cada vez más común frente al alto costo de comer fuera, mientras que los gastos considerados no esenciales están siendo recortados.

“Estoy ajustando mi presupuesto todo el tiempo porque no soy capaz de tener todo el dinero para comprar comida. Lo que corté de mi presupuesto es salir a comer afuera; ya no salgo a comer afuera, quizá una vez cada mes o cada dos meses”, comenta A. Warren, quien reside en Brooklyn.
Para Allyson (quien por seguridad prefirió no dar su apellido), habitante de Astoria, los precios están “extremadamente altos” y ha ajustado sus compras a los descuentos que ofrezcan tiendas y supermercados. “Espero que el alcalde Madami abra un supermercado para la ciudad donde los precios sean más razonables”, agrega.
Justamente este lunes 14 de abril, el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, anunció la apertura de cinco supermercados municipales con precios asequibles para los neoyorquinos.
“Los huevos serán más baratos, el pan será más barato, hacer la compra ya no será un problema”, afirmó el alcalde en una rueda de prensa realizada en East Harlem, Manhattan, junto a La Marqueta, en donde se abrirá el primero de estos supermercados.

En paralelo, el gobierno del estado de Nueva York ha intentado aliviar la presión financiera mediante medidas específicas. La administración de Kathy Hochul impulsó un programa de cheques de reembolso por inflación, con montos que oscilaron entre 150 y 400 dólares. Más de 8.2 millones de pagos fueron distribuidos como parte de un paquete de dos mil 200 millones de dólares aprobado en el presupuesto estatal del año fiscal 2026.
Desde el costo de un desayuno hasta la planificación fiscal, la presión inflacionaria está redefiniendo la forma en que los residentes gestionan su dinero en una de las ciudades más caras del país.




