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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 8 de agosto de 2026.- Millones de estudiantes en Estados Unidos podrían enfrentar mayores dificultades para acceder a desayunos y almuerzos escolares gratuitos después de los cambios al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) incluidos en la ley One Big Beautiful Bill Act, promulgada el 4 de julio de 2025.
El vínculo entre ambos programas se debe a que los estudiantes de hogares que reciben SNAP pueden ser certificados automáticamente para recibir comidas escolares gratuitas. Además, la participación en SNAP es utilizada para determinar qué escuelas pueden incorporarse a la Provisión de Elegibilidad Comunitaria (CEP), que permite ofrecer desayuno y almuerzo sin costo a todos los alumnos de planteles con altos niveles de pobreza.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirma que la CEP utiliza, entre otros indicadores, la participación en SNAP para calcular la elegibilidad de las escuelas. La agencia también señala que la ley de 2025 modificó diversos requisitos de SNAP.
El impacto ya comenzó a reflejarse en algunos distritos. Las Escuelas Públicas del Condado de Miami-Dade informaron el 23 de julio que 121 planteles mantendrán desayuno y almuerzo gratuitos para todos los estudiantes durante el ciclo 2026-2027. El resto deberá recurrir a solicitudes individuales para determinar quién reúne los requisitos para comidas gratuitas o a precio reducido.
El Center on Budget and Policy Priorities (CBPP) estimó el 21 de julio que la participación nacional en SNAP había disminuido en más de 4,5 millones de personas entre julio de 2025 y abril de 2026, incluidos más de 1.5 millones de niños.
Por separado, un análisis del Urban Institute publicado en mayo de 2025, antes de la aprobación definitiva de la ley, calculó que hasta 18,3 millones de estudiantes podrían quedar expuestos a perder el acceso a comidas gratuitas si disminuía la participación en programas utilizados para determinar la elegibilidad de la CEP.
Los cambios, por tanto, no significan que todos esos estudiantes hayan perdido ya sus comidas gratuitas, pero sí aumentan el riesgo de que más familias deban presentar solicitudes individuales para conservar el beneficio.




