Pronostican calor constante y fuertes vientos para regiones de EU
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 30 de junio de 2026.- El uso de teléfonos inteligentes entre personas adultas mayores ha registrado un crecimiento acelerado en la última década, al pasar del 55 por ciento en 2016 a cerca del 90 por ciento en la actualidad, de acuerdo con datos de la Asociación Americana de Personas Jubiladas (AARP).
Este incremento ha convertido a este sector en uno de los grupos con mayor expansión en el consumo de tecnología móvil, en un contexto donde los dispositivos digitales ya no son exclusivos de las generaciones más jóvenes.
La tendencia ha modificado rutinas cotidianas. Para algunos usuarios mayores, el teléfono inteligente funciona como herramienta de organización, medio de comunicación, plataforma de entretenimiento e incluso apoyo emocional.
“Me encanta mi teléfono”, expresó Aida Orellana, una residente de Harlem de 61 años, quien utiliza su dispositivo como agenda, cámara fotográfica, GPS y fuente de noticias. “Entre la pandemia y el momento en que me convertí en la cuidadora de mi madre, mi vida social decayó. Entonces mi teléfono se convirtió en mi mejor amigo”, señaló.
De acuerdo con la organización Older Adults Technology Services (OATS), los adultos mayores utilizan en promedio unas 10 aplicaciones en sus teléfonos inteligentes y casi el 90 por ciento participa en redes sociales. La organización también reporta que sus programas de capacitación tecnológica han alcanzado a cientos de miles de personas mayores en Estados Unidos a través de iniciativas como Senior Planet.
“La tecnología ha traído consigo una serie completamente nueva de herramientas y oportunidades”, afirmó Tom Kamber, fundador de OATS, en declaraciones recogidas por CBS News. Añadió que estas herramientas son utilizadas para actividades como transporte, compras en línea y comunicación familiar.
No obstante, especialistas y organizaciones advierten que el uso prolongado de pantallas puede derivar en sedentarismo si no se equilibra con actividad física y social presencial, especialmente en adultos mayores.
El fenómeno refleja una transformación en la relación de las personas mayores con la tecnología, que ahora combina beneficios de conectividad, acceso a servicios y acompañamiento digital.




