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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 26 de junio de 2026.- Autoridades policiales detuvieron a Damien y Jessica O’Brien, residentes de Flint Township, Michigan, bajo sospecha de asesinato en segundo grado, abuso infantil y tortura.
El caso deriva del fallecimiento de su hijo Casper, de siete años, ocurrido el pasado noviembre a causa de una insuficiencia cardíaca. Informes periciales detallaron que el menor pesaba más de 114 kilos y medía apenas 1.28 metros, una masa corporal que triplicaba el promedio saludable para su edad.
La investigación fiscal reveló que la víctima carecía de seguimiento pediátrico, habiendo asistido a una consulta médica únicamente en una ocasión pese a contar con seguro de salud. El fiscal del condado de Genesee, David Leyton, calificó la situación como un sufrimiento extremo provocado por la negligencia parental.
Policías que inspeccionaron el domicilio describieron el entorno como un foco de acumulación compulsiva, lugar donde también habitaba una hermana menor de cinco años, quien, al igual que Casper, nunca fue inscrita en el sistema escolar ni estaba bajo el radar de los Servicios de Protección Infantil.
La incongruencia en los cuidados familiares cobró relevancia cuando se descubrió que los padres llevaron a su mascota al veterinario el mismo día que su hijo perdió la vida. Previo al deceso, el propietario del inmueble intentó ingresar a la vivienda para verificar las condiciones del sitio, encontrando la negativa de los progenitores.
Actualmente, el expediente continúa bajo análisis judicial mientras se esclarecen las circunstancias que rodearon este entorno de abandono y la previa muerte de otro hermano pequeño del menor, llamado Phoenix.




