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TRENTON, Nueva Jersey, Estados Unidos, 23 de abril de 2026.- Una extensa y prolongada masa de agua cálida se ha instaurado frente a las costas de California y la península de Baja California, alcanzando magnitudes que los científicos califican como asombrosas.
Expertos del Instituto Scripps de Oceanografía informaron que la temperatura superficial del mar ha superado los registros históricos de forma consecutiva durante más de un mes, situándose hasta 7.2°F por encima del promedio habitual en diversas zonas del Pacífico.
Dillon Amaya, investigador de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), señaló que este calentamiento oceánico es el resultado de sistemas de alta presión que redujeron la nubosidad y suavizaron los vientos, permitiendo una absorción masiva de energía solar.
La situación ya impacta drásticamente la vida silvestre, con reportes de aves marinas desnutridas que aparecen muertas en las playas debido a la migración de peces de aguas frías hacia zonas más profundas y septentrionales. Especies como el tiburón martillo y el atún rojo han comenzado a desplazarse a áreas inusuales, alterando el equilibrio biológico de la región.
El fenómeno, que se extiende por más de 800 mil metros hacia el suroeste, actúa como un precursor de un evento de El Niño potencialmente fuerte para finales del año. Científicos de la Universidad de California advierten que estas condiciones podrían transformar el clima del oeste de Estados Unidos, incrementando la humedad en las olas de calor terrestres y elevando la vulnerabilidad del estado ante posibles ciclones tropicales. Las aguas cálidas, que antes servían de barrera natural, ahora podrían facilitar que remanentes de tormentas alcancen el sur del territorio californiano con mayor intensidad.
Este calentamiento oceánico persistente es atribuido por especialistas a la acumulación de contaminación climática en la atmósfera, lo que intensifica la frecuencia de estos eventos extremos. Ante la profundidad que han alcanzado las temperaturas anómalas, los modelos informáticos prevén que el fenómeno se mantenga durante los meses de otoño e invierno, consolidándose como una de las mayores crisis térmicas marinas registradas en el planeta hasta la fecha.




