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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 11 de mayo de 2026.- Los actores y productores Matt Damon y Ben Affleck enfrentan una demanda federal en Florida interpuesta por dos agentes de la policía de Miami, quienes alegan difamación en la película El botín.
Jonathan Santana y Jason Smith, oficiales vinculados al caso real que inspiró el filme de Netflix, sostienen que la producción daña su reputación al presentarlos como elementos corruptos que se apropiaron de dinero ilícito. La acción legal surge meses después del estreno de la cinta, la cual se posicionó rápidamente entre los contenidos más vistos de la plataforma durante el presente año.
El abogado Ignacio Álvarez, representante de los demandantes, argumenta que sus clientes son víctimas de burlas en su entorno laboral debido a la narrativa de la obra dirigida por Joe Carnahan. "Han presentado a mis clientes como corruptos y ahora su reputación está dañada", afirmó el litigante tras la presentación del recurso legal.
Los agentes involucrados en la operación original de junio de 2016, donde se incautaron más de 24 millones de dólares, aseguran que jamás sustrajeron recursos de dicha redada, a diferencia de lo que se sugiere en la trama cinematográfica producida por el sello Artists Equity.
La controversia se extiende también a la localización geográfica del rodaje, pues el alcalde de Hialeah, Bryan Calvo, manifestó su descontento por el retrato de inseguridad proyectado sobre su jurisdicción. El funcionario señaló que la operación policial verídica ocurrió en Miami Lakes y no en Hialeah, calificando el filme como un perjuicio para la imagen turística de la zona.
Por su parte, la producción incluyó descargos de responsabilidad donde se especifica que la historia fue modificada con fines dramáticos y que cualquier parecido con la realidad es coincidencia.
Hasta el momento, ni Damon ni Affleck han emitido comentarios públicos respecto al litigio iniciado en el tribunal federal. Los especialistas legales sugieren que la resolución del caso podría ser compleja debido a las protecciones que existen para las obras de ficción y los avisos legales presentes en los créditos del filme.
Mientras tanto, los demandantes insisten en que el estigma de corrupción generado por la película les afectará de por vida, transformando su antiguo estatus de reconocimiento público en una fuente de descrédito institucional en Estados Unidos.




