Extienden bloqueos en Bolivia y cercan las principales urbes
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 25 de mayo de 2026.- La conformación de los hogares tradicionales en Puerto Rico experimenta una transformación drástica debido al incremento de la pobreza infantil y las olas migratorias. Los indicadores del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico correspondientes a 2024 señalan que el 11.8 por ciento de los menores de edad reside actualmente con sus abuelos.
El panorama se torna complejo debido a que el 39.9 por ciento de estos adultos mayores asume la responsabilidad total de la crianza, y dentro de este segmento, el 39.5 por ciento ejerce la tutela de manera solitaria ante la ausencia absoluta de los padres, lo que representa a cerca de nueve mil adultos de la tercera edad sin redes de apoyo paterno.
Esta dinámica de crianza tardía coloca una carga económica desproporcionada sobre una población vulnerable, cuyo ingreso familiar mediano apenas asciende a 27 mil 766 dólares anuales. La cifra se ubica por debajo de la media de otros modelos de convivencia y expone a los tutores a condiciones de estricta supervivencia en un entorno inflacionario.
El sociólogo y exsecretario de Educación, César Rey, calificó la situación como un esfuerzo dramático donde la primera generación educa a la tercera con una segunda ausente, alertando además que el 70 por ciento de estos cuidadores tiene 60 años o más y que uno de cada 10 presenta alguna discapacidad, escenario que el gobierno de Estados Unidos monitorea de cerca.
La fragilidad del tejido social en la isla se refleja de igual forma en los planteles escolares, donde el 51.7 por ciento de los menores se encuentra bajo el nivel de pobreza oficial. Esta vulnerabilidad, sumada a la contracción demográfica, redujo la matrícula del sistema público de 452 mil 740 estudiantes en 2012 a 235 mil 819 en 2024, provocando el cierre de más de 700 escuelas.
Por consiguiente, especialistas insisten en la urgencia de diseñar políticas públicas que unifiquen los protocolos de asistencia social para la niñez y la senectud, buscando mitigar el desgaste socioeconómico de los abuelos cuidadores.




