Confirma Tenerife la muerte del futbolista Jesús de Miguel
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 3 de noviembre de 2026.- La commotio cordis es un fenómeno cardíaco poco frecuente que puede provocar un paro cardíaco repentino después de recibir un golpe en el pecho, incluso cuando el impacto no ocasiona lesiones visibles en el corazón, las costillas o el esternón.
El padecimiento cobró relevancia tras la muerte del delantero del CD Tenerife, Jesús de Miguel, de 30 años, quien falleció este martes 3 de noviembre, después de sufrir un paro cardiorrespiratorio durante un partido contra el FC Andorra.
De acuerdo con la explicación médica de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA), esta condición ocurre cuando un impacto directo en el pecho coincide con una pequeña ventana del ciclo eléctrico del corazón, durante la cual el órgano es especialmente vulnerable a desarrollar una alteración del ritmo cardíaco.
El golpe puede desencadenar una fibrilación ventricular, una arritmia grave en la que los ventrículos dejan de contraerse de manera coordinada y el corazón pierde su capacidad de bombear sangre eficazmente. Esto puede ocasionar un paro cardíaco y la pérdida inmediata del conocimiento.
A diferencia de otras lesiones cardíacas, la commotio cordis no requiere que exista una enfermedad previa ni daños estructurales en el órgano. La gravedad depende, en gran medida, del momento en que ocurre el impacto y no exclusivamente de la fuerza del golpe. American Heart Association+1
En el caso de De Miguel, el club informó que el futbolista fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, donde permaneció en estado grave. Posteriormente, confirmó su fallecimiento a las 8:00 horas del martes.
Sin embargo, hasta el momento no se ha divulgado un diagnóstico médico oficial que confirme que la commotio cordis fue la causa de su muerte. Por ello, esta condición debe considerarse una hipótesis y no un diagnóstico confirmado.
La falta de circulación sanguínea durante un paro cardíaco también compromete el suministro de oxígeno al cerebro y puede ocasionar lesiones neurológicas graves.
La Asociación Estadounidense del Corazón señala que la respuesta inmediata es fundamental para aumentar las posibilidades de supervivencia. Recomienda llamar al 911, iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mediante compresiones en el centro del pecho y utilizar un desfibrilador externo automático (DEA) tan pronto como esté disponible.
La organización indica que la supervivencia de esta afección supera el 50 por ciento, aunque las posibilidades de recuperación dependen, entre otros factores, de la rapidez con que se inicie la atención.




