Celebra Diana Navarro 20 años de éxito con histórico show en Málaga
MÁLAGA, España, 10 de febrero de 2026.- El Teatro Cervantes de Málaga no fue un simple escenario; fue el templo donde Diana Navarro celebró dos décadas de una voz que es ya patrimonio emocional de España. Con el estreno de su nuevo espectáculo, Ya no estoy sola, la malagueña realizó un viaje introspectivo y glorioso que dejó al público rendido ante una versatilidad que parece no tener techo.
Lo que hace a Diana Navarro una artista única es su prodigiosa técnica vocal, que anoche brilló con una pureza técnica sobrecogedora. Su voz es un instrumento de una versatilidad infinita: posee un control del aire que le permite sostener notas imposibles, unos agudos cristalinos que parecen flotar en el teatro y una capacidad para el "filado" (reducir el sonido al mínimo sin perder la afinación) que muy pocas cantantes en el mundo pueden ejecutar.
Pasó de la delicadeza de la copla al desgarro del flamenco con una maestría que dejó al público en un silencio reverencial para después pasar a las ovaciones y a las expresiones malagueñas más queridas para su cantante.
Acompañada bajo la dirección de Julio Awad al piano, Diana se rodeó de una formación que supo transitar con elegancia entre la copla, el flamenco y la zarzuela. Destacaron los matices del acordeón de David Pérez, el pellizco de la guitarra de Cano, la mística del violín de Faiçal Kourrich y la solidez rítmica de Alejandro Zarzalejo. Los coros de Sonia Villar y Laura León envolvieron la voz de Diana en una atmósfera casi celestial.
Entre los temas que se escucharon fueron: Brindo por ti, Deja de volverme loca, No te olvides de mi, La tarántula, Mira lo que te has perdido, Campanera, Tengo miedo, Guajiras, La loba Padre Nuestro, Mare mía, 24 rosas, Me quedo contigo, El perdón, Sola y Ya no estoy sola.
La puesta en escena fue un festín visual marcado por diversos cambios de vestuario que narran la evolución de la artista: Inició con un impactante vestido verde cuya falda, confeccionada con un mantón, volaba al ritmo de sus melismas.
El momento más racial llegó con un traje de flamenca color rosa, de una cola infinita que manejó con la maestría de quien conoce el peso de la tradición. Una capa que fue para los momentos de mayor emoción y para el cierre, Diana optó por la sobriedad y fuerza de un traje de pantalón negro, simbolizando a la mujer empoderada y actual que es hoy.
El Teatro Cervantes de Málaga fue testigo anoche de un hito que trascendió lo musical para convertirse en un acto de fe y arte. El punto de máxima emoción llegó cuando el escenario se llenó de la solemnidad de la Semana Santa malagueña. No fue una banda cualquiera; fue la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Cautivo —la misma que la acompañó en su histórica presentación en el Teatro Real de Madrid— la que escoltó la voz de Diana.
El sonido de las cornetas fundiéndose con la voz de la malagueña para cantar al "Señor de Málaga" puso los vellos de punta a los asistentes. Esa unión, que ya conquistó la capital de España, anoche sonó a gloria en su propia casa. Lo que hace que Diana Navarro sea profeta en su tierra: una voz de leyenda.

La segunda sorpresa de la noche fue la aparición de La Mari (Chambao). Juntas interpretaron Ahí estás tú, fusionando el estilo único de ambas en un abrazo musical que quedará para la historia del Cervantes.
El cierre del espectáculo fue un derroche de humildad. Lejos de la distancia del foco, Diana bajó del escenario para saludar con amigos, familiares y conocidos. Entre ramos de flores y aplausos atronadores, destacó el saludo enérgico del mítico Mocito, personaje indispensable de la cultura popular malagueña, que no quiso faltar a la cita.También estuvo presente el artista malagueño Javier Calleja. Y directivos del teatro Cervantes.
Tras 20 años, Diana Navarro ha demostrado que, aunque el espectáculo se titula Ya no estoy sola, Nunca lo ha estado. Hay un pueblo malagueño que se rinde a su voz y presencia.


