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Reconocer a un gran escritor, poeta y promotor social desde la perspectiva de quienes laboran en la máquina de coser, es un gesto de trascendencia, por los dos valores que se juntan. Un creador de las letras como Heriberto Manuel Pino Paéz y las creadoras de parte del ropaje mexicano, unidos en un gesto: la lucha social, y la solidaridad. El hecho se dio el sábado 25 de abril en la sede del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de la Costura, Confección, Vestidos, Similares y Conexos, 19 de septiembre, que por su nombre ya recuerda aquel día trágico del 19 de septiembre de 1985, cuando centenares de costureras murieron por el efecto de un poderoso sismo. En esta ocasión, muchas de las actuales costureras y parte de las que milagrosamente se salvaron, hicieron de la tarde sabatina un alto en su labor para hacer un homenaje al autor del gran poema Luz Patibularia (Ediciones bisturí, operación a párrafo abierto 2004) y muchos libros más. Y dentro de la satisfacción del momento, causaba júbilo contemplar como los presentes en un auditorio lleno, se disputaban para hablar de Pino, su trayectoria exhibida a veces en Bellas Artes y recordar quizá aquel artículo llegado desde España, en el que se relaciona la obra del mexicano, con la de Sor Juana, titulado: Sor Juana y Pino Páez, filósofos mexicanos de flor y canto.
EL LIBRO SOBRE LA VIDA DE LAS COSTURERAS MEXICANAS, ESTUVO CIRCULANDO
En el evento en Manuel Othón 160 de la Colonia Obrera, se presentó de nueva cuenta el libro mencionado arriba, con la recopilación publicada por Francisco Muñoz Apreza, en la voz de las propias costureras, en las que también aparecen voces de los patrones que integran esa gran industria y creatividad que es el diseño y la costura. Libro publicado en enero del 2025, que da en 275 páginas una visión amplia de lo que es una de las importantes industrias de México, que se divide en este momento entre el diseño y el modelaje por un lado y la costura por otra. Son dos tipos de empresas separadas y ambas desde luego enfrentando la competencia extranjera con la entrada de telas y vestuarios que compiten con las nuestras.
UNA ACTIVIDAD QUE TIENE BAJOS SALARIOS Y ES POR LO GENERAL FAMILIAR
A principios del año anterior, oficialmente se mencionaban 351 mil empleados dentro del mundo del diseño y la costura, 81.3 por ciento de los cuales son mujeres. Es una actividad ampliamente cuestionada no por la calidad y ni el excelente trabajo que realizan sus operarios, sino por los bajos salarios, la explotación en algunos casos y el hecho de que debido a que no hay instalaciones formales suficientes, la gran mayoría se convierten en talleres domésticos, manejados por familias. Los salarios son precarios. De hecho en el libro mencionado se sostiene que la explotación de la costurera mexicana no termina. En el país, ese trabajo tiene una concentración específica en Puebla, Guanajuato y la Ciudad de México.
CONOCIDA SU EFICACIA EN EL MUNDO Y EL PAÍS, LA COSTURERA ES MAL PAGADA
En las muchas expresiones que exhiben en el libro en distintas épocas, siempre se llega a trabajos mal pagados, algunos patrones abusivos y sindicatos que exhibían su complicidad en la larga vida del priísmo. Pero hay bellas confesiones de trabajadoras, sobre como llegaron a la industria de la confección, como aprendieron a definir en especialidad, partes específicas de una blusa, un vestido o un pantalón, sus luchas internas como sindicalistas, su vida en familia por lo general pobre e incluso sus dulces amores. Parte de ese mundo tan importante para todo el país es el que se reunió generoso el pasado sábado 25 de abril, para homenajear a un gran escritor, Pino Paéz, del que desde luego han recibido apoyos solidarios en sus luchas.




