Invitan a usuarios a participar en proceso de rediseño de Jamaica Station
MANHATTAN, Nueva York, EU, 24 de abril de 2026.- El mal comportamiento en espacios públicos y las denuncias por orinar en la calle van en aumento en Nueva York, según datos recientes del NYPD. Las cifras reflejan una creciente preocupación entre residentes y autoridades por lo que se conoce como problemas de calidad de vida en la ciudad, en medio de un debate sobre si endurecer o no las sanciones.
De acuerdo con el más reciente informe de la policía, las llamadas relacionadas con personas orinando en la vía pública aumentaron más de un 50 por ciento en lo que va del año, pasando de 234 a 353 reportes en comparación con el mismo periodo anterior. A la par, las denuncias por comportamiento desordenado también registraron un incremento, con miles de reportes adicionales que reflejan tensiones en la convivencia urbana.
En paralelo, otros datos de la división de calidad de vida del NYPD muestran que las llamadas por conducta desordenada crecieron cerca de un 21 por ciento en el corto plazo, mientras que las quejas relacionadas con grupos o personas problemáticas también se mantienen elevadas.
Este panorama coincide con un aumento general en las llamadas de emergencia vinculadas a problemas cotidianos en la ciudad.
Sin embargo, la percepción en la calle no es uniforme. James, un visitante proveniente de Carolina del Norte, reconoce que la situación puede resultar incómoda, especialmente en el sistema de transporte.
“En el metro a veces hay malos olores, no es agradable, pero es la forma más fácil de moverse”, comentó, aunque duda que aumentar las multas sea una solución efectiva.
Para algunos residentes, el problema no es tan evidente. Agena Barnes, vecina de Forest Hills, asegura no haber notado un incremento reciente, aunque cree que, de existir, podría estar vinculado a factores estructurales como la falta de vivienda.
“No creo que sea una decisión individual. Es un problema social, de acceso a baños y condiciones básicas”, señaló, cuestionando además la idea de imponer multas más altas a personas que difícilmente podrían pagarlas.
Una visión similar comparte Isaiah Forte-Rose, quien considera que la falta de baños públicos es un factor clave.
“Cuando tienes que ir, tienes que ir. No hay suficientes recursos”, afirmó.
Para él, aumentar la multa —actualmente de alrededor de 45 dólares, con propuestas de las autoridades que buscan elevarla hasta 400 o más— sería una solución superficial que no aborda el problema de fondo.

Otros, en cambio, sí ven posible un efecto disuasivo. Jason, residente de Brooklyn, opina que, si realmente existe un aumento en estos comportamientos, endurecer las sanciones podría ayudar a reducirlos. Su postura refleja la de quienes consideran que la disciplina y el cumplimiento de normas son necesarios para mantener el orden en una ciudad tan concurrida.
El debate sigue abierto en una ciudad donde conviven millones de personas, turistas y realidades sociales diversas.
Mientras hay quienes piden más control y sanciones, otros insisten en soluciones estructurales como la instalación de más baños públicos o el abordaje de la crisis de vivienda. Entre datos y opiniones, lo cierto es que el tema vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave: ¿cómo equilibrar el orden urbano con las necesidades reales de quienes habitan —y visitan— Nueva York?




