Retoma tus buenos hábitos sin culpas ni dietas extremas
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 13 de abril de 2026.- La comunidad científica en Venezuela ha iniciado la campaña informativa No comas cazón con el objetivo de frenar el impacto ecológico que genera la pesca indiscriminada de tiburones jóvenes.
Aunque este producto es un componente fundamental de la gastronomía costera, los investigadores advierten que su comercialización oculta una realidad crítica: bajo el nombre de cazón se venden crías de diversas especies que aún no alcanzan la madurez sexual. Esta práctica impide la reproducción natural y compromete la estabilidad de los ecosistemas en el Caribe.
La preferencia del mercado por ejemplares juveniles responde a que la carne de los tiburones adultos acumula altos niveles de urea y amoníaco, sustancias que utilizan para regular su salinidad y que les otorgan un sabor desagradable. Por esta razón, la industria se enfoca en las crías, muchas de las cuales pertenecen a especies catalogadas en peligro crítico, tales como el tiburón macuira o el tiburón martillo.
La ausencia de estos depredadores en las costas venezolanas debilita la salud de otras poblaciones comerciales, entre ellas el pargo y el carite, al eliminarse el control natural sobre individuos enfermos.
La desaparición de estos animales, considerados los "médicos del mar", desencadena un efecto dominó que afecta directamente a los corales. Sin la presencia de depredadores tope, las poblaciones intermedias crecen de forma desmedida, acabando con los peces herbívoros encargados de limpiar los arrecifes.
Los especialistas insisten en la necesidad de modificar los hábitos de consumo para evitar un colapso ambiental que, a largo plazo, reduciría excesivamente la biodiversidad marina y la disponibilidad de otros recursos pesqueros esenciales para la economía local.




