Advierten sobre repunte de infecciones estomacales por la ola de calor
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 12 de abril de 2026.- El golpe de calor es una emergencia médica que puede poner en riesgo la vida. Ocurre cuando el cuerpo pierde su capacidad para controlar la temperatura interna y esta se eleva por encima de los 40 grados centígrados.
En estas condiciones, órganos vitales como el cerebro, los riñones y el corazón pueden verse gravemente afectados, reseñó un comunicado de prensa de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). Los síntomas varían, pero suelen incluir confusión, mareo, piel caliente y seca, e incluso pérdida del conocimiento. Si no se actúa a tiempo, puede provocar la muerte.
Nuestro organismo cuenta con mecanismos naturales para mantener una temperatura estable, como la sudoración o la dilatación de los vasos sanguíneos. Sin embargo, cuando enfrentamos condiciones extremas, como temperaturas elevadas, humedad ambiental, esfuerzo físico intenso, deshidratación, enfermedades crónicas o ciertos medicamentos, estos mecanismos pueden verse superados.
Como resultado, la temperatura corporal se eleva peligrosamente y desencadena una respuesta inflamatoria que puede afectar diversos órganos.
Se reconocen dos formas principales de golpe de calor:
Clásico, que suele presentarse en personas mayores o con enfermedades crónicas expuestas al calor ambiental prolongado.
Asociado al esfuerzo físico, más común en personas jóvenes y sanas que realizan actividades intensas en ambientes calurosos, como trabajadores, militares o deportistas.
Durante la temporada de calor de 2024, que abarcó de marzo a octubre, se registraron en el país 4 mil 7 casos relacionados con temperaturas extremas y 331 muertes, de las cuales el 92.4 por ciento se atribuyeron directamente al golpe de calor. De manera alarmante, la tercera ola de calor, ocurrida entre mayo y junio, fue la más letal: provocó 165 muertes, lo que representa cuatro de cada diez fallecimientos relacionados con el calor en ese año.
Los estados con mayor número de defunciones fueron Veracruz (79), Sonora (48) y Baja California (47).
Hay grupos poblacionales especialmente vulnerables. Entre ellos se encuentran los niños pequeños y los adultos mayores, ya que su organismo tiene menos capacidad para regular la temperatura.
También están en riesgo personas con enfermedades crónicas, con obesidad o aquellas que toman medicamentos como diuréticos, antidepresivos o antihistamínicos. A esto se suman trabajadores al aire libre, personas que hacen ejercicio bajo el sol o que, por sus condiciones de vida, se exponen constantemente al calor.
Estudios recientes señalan que la deshidratación previa, la falta de aclimatación al calor, el consumo de alcohol, la fiebre o incluso la privación del sueño pueden aumentar significativamente el riesgo de un golpe de calor.
Algunos de los signos más comunes incluyen:
Estas manifestaciones requieren atención médica urgente.
Si está disponible, sumergirla en agua fría o aplicar técnicas de enfriamiento activo (especialmente en casos relacionados con esfuerzo físico).
El tiempo es un factor crucial: si el cuerpo permanece a una temperatura que supere los 42° C por más de 30 minutos, la tasa de mortalidad puede alcanzar el 80 por ciento. Por eso, cada minuto cuenta.
Aunque el golpe de calor por esfuerzo puede parecer más agresivo, su mortalidad (entre el 3 y 5 por ciento) es menor que la del tipo clásico (que puede alcanzar hasta un 65 por ciento), probablemente porque afecta a personas más jóvenes y con mejores condiciones generales de salud.
Estas medidas simples pueden hacer una gran diferencia:
El golpe de calor es una amenaza real, pero también prevenible. Reconocer sus síntomas, saber cómo actuar y tomar medidas sencillas puede evitar consecuencias graves.
En nuestro país, donde las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, la información y la prevención son nuestras mejores herramientas para cuidar de nosotros mismos y de quienes nos rodean.




