Mantiene EU despliegue militar en Irán pese a oferta de paz de Trump
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 25 de marzo de 2026.- El Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová anunció una modificación significativa en su política institucional respecto a los tratamientos médicos, al permitir que sus integrantes acepten el uso de su propia sangre durante intervenciones quirúrgicas.
Gerrit Lösch, miembro del consejo directivo, explicó que, tras un análisis de diversos textos bíblicos, la organización determinó que la prohibición de consumir sangre no se extiende necesariamente a los procedimientos donde el líquido vital del paciente es recolectado y almacenado para su uso posterior. Esta resolución marca un punto de inflexión en las normas de una comunidad que, por décadas, mantuvo una postura restrictiva absoluta frente a cualquier técnica de este tipo en Estados Unidos.
La nueva directriz establece que cada cristiano debe asumir la responsabilidad personal de decidir cómo se gestionará su tejido hemático en entornos hospitalarios. Lösch detalló que, si bien se mantiene la obediencia al mandato de abstenerse de sangre ajena, las leyes antiguas que exigían derramar el fluido en el suelo ya no rigen bajo la doctrina actual.
"La Biblia no dice nada sobre el uso de la sangre de la propia persona al recibir atención médica y quirúrgica", aseveró el funcionario, recalcando que el documento escrito por decretos de la ley mosaica fue simbólicamente "borrado", lo que otorga libertad de conciencia a los fieles en el territorio de los Estados Unidos y el resto del mundo.
Dicha apertura implica que los pacientes ahora tienen la facultad de consentir la extracción, el almacenamiento y la reintroducción de su flujo sanguíneo durante procesos médicos complejos. El Cuerpo Gobernante enfatizó que esta medida fue adoptada después de un periodo de oración y revisión teológica profunda, reconociendo que habrá individuos que opten por estas alternativas científicas mientras otros prefieran mantener la abstención total.
Esta actualización busca adaptar las creencias de la organización a las necesidades de salud contemporáneas sin comprometer sus principios fundamentales sobre la santidad de la vida.




