Despliega PBI nuevos caninos para labores de seguridad rumbo al Mundial
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 25 de marzo de 2026.- Noelia Castillo Ramos, una joven de 25 años, recibirá la eutanasia el jueves 26 de marzo, tras casi dos años de batallar legalmente contra su familia para conseguirlo.
La joven, quien padece trastorno límite de la personalidad, fue víctima de una agresión sexual múltiple en un centro de menores donde fue llevada luego de que sus padres perdieran la custodia, lo que la llevó a intentar quitarse la vida en 2022 lanzándose desde un quinto piso.
Esto le causó una lesión medular irreversible, paraplejía, fuertes dolores neuropáticos e incontinencia, por lo que usa una silla de ruedas y tiene una discapacidad del 74 por ciento, según indica el medio español El Mundo.
"Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir. Lo tenía claro desde el principio”, dijo durante una entrevista en el programa televisivo Y ahora Sonsoles, donde ratificó que nunca ha dudado de su decisión.
Ante los recursos legales de su padre, quien intentó detener el proceso, señaló que no entiende para qué la quiere viva y reveló que le dijo que para él "ya estaba muerta" debido a su decisión.
Cuando le preguntaron por el dolor que su partida causará en sus seres queridos, expresó que "ninguno de mi familia está a favor, pero la felicidad de un padre no tiene que estar por encima de la de una hija o de la vida de una hija. Ellos se quedan con todo el dolor, pero ¿y todo el que yo he sufrido?" y mencionó que su madre expresó el deseo de acompañarla hasta el final, pero ella le dijo que no deseaba que fuera testigo de ese momento.
En abril de 2024, la joven pidió la eutanasia a la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC) y fue aceptada. Sin embargo, en julio de ese año su padre apeló a esa resolución y desde ese momento comenzó una compleja querella judicial, y la eutanasia que estaba pautada para el 1 de agosto de 2024 fue suspendida ante la solicitud del papá.
La joven acudió a una comparecencia, en marzo de 2025, donde ratificó su voluntad y denunció las presiones familiares. Una jueza autorizó la eutanasia y determinó que el padre no tenía la legitimidad para decidir por su hija.




