Cuba, un fracaso estrepitoso: Sabinas
El tamaño de las corruptelas ocurridas en el sexenio pasado es tan grande, como el derrame de combustible en la ribera del Golfo. El rastro es enorme, como los desvíos del huachicol fiscal; como los desfalcos de las Cuentas Públicas del régimen; como los monumentales subsidios para las obras emblemáticas de López Obrador; como el libertinaje con que se movieron los cárteles criminales.
Es tal el desastre, que empiezan a tener cierta lógica las versiones de que la Fiscalía General de la República (FGR), dejó “a la mano” las evidencias de las narco-nóminas de El Mencho, para así quitarles todo valor probatorio, y plantarlas como “filtraciones periodísticas” de El Universal y algunos otros medios. Así, la muerte del temido capo líder del CJNG, le vino “como anillo al dedo” a Morena y la 4T.
Ya no testificará en Estados Unidos. Esto les permitirá tender cortinas de humo sobre las corruptelas ocurridas en las aduanas y puertos mexicanos, con el apoyo de altos mandos de la Marina, de gobiernos municipales y estatales, y del propio Gobierno Federal. “Los negocios más jugosos, los actos de corrupción, tenían el visto bueno del presidente”, decía aquel.
Por eso es que ahora, les urge iniciar el huachicol electoral, para centralizar el poder en la capital de la república, con un solo partido, y esperar que el tiempo y la ignorancia, sepulten también el desastre multimillonario que hoy pretenden minimizar Rocío Nahele y Claudia Sheinbaum, en medio de una desgracia mayor que ha normalizado en México la brutalidad y los errores mortales.
México es un país con más de 120 mil desaparecidos, según estadística del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) de la Secretaría de Gobernación. Madres buscadoras escarban fosas para sacar en pedazos los restos de sus hijos. Pero de eso, tampoco saben nada Abelina López, Mara Lezama o Clara Brugada. El gobierno sólo sabe ocultar.
Pululan las fosas clandestinas, se dan mutilaciones de personas vivas, bajo un silencio oficial “para no hacer apología del crimen”, dicen. Balaceras al transporte público y gente calcinada, viva. No, no es “infodemia”. Son hechos que, según algunas de esas mujeres empoderadas, no deberían destacarse con tanta profusión en los medios nacionales.
En Quintana Roo, escalofriantes cifras de desaparición de mujeres, principalmente en el municipio de Benito Juárez (Cancún), donde la trata de blancas es cosa de todas las noches. En marzo de 2026, colectivos y familias denunciaron la desaparición de al menos 20 adolescentes de entre 14 y 16 años. El colectivo "Siempre Unidas", reportó que hay 328 mujeres desaparecidas en el estado, de 2022, a marzo de 2026.
En Acapulco, Guerrero, un grupo de sicarios irrumpió en una vivienda de la calle Los Muertos, en la localidad Vista Hermosa, cerca del Parque Nacional El Veladero, de Acapulco. y disparó, a quemarropa, y mató a una familia. Murieron dos mujeres y un hombre, éste último identificado como chofer de taxi.
A raíz de ello, transportistas bloquean la Costera Miguel Alemán, para exigir justicia y seguridad contra las bandas criminales. Suspendieron el servicio de transporte público en la zona poniente de Acapulco, hacia la Costa Grande. La respuesta de los criminales fue brutal.
A las 7 de la mañana, de ese lunes, en la carretera Acapulco-Zihuatanejo, en la colonia Jardín Azteca de Acapulco, otros sicarios interceptaron una combi de la ruta Centro–Pie de la Cuesta, con ocho pasajeros a bordo, entre ellos tres militares vestidos de civil y un menor de edad. Los ametrallaron, incendiaron la camioneta y el chofer murió calcinado.
Hoy, todo eso es historia, todo parece lejano; como en otro mundo. La narrativa es lejana y la nación lo pasa por alto, lo olvida, porque el mejor mecanismo de defensa del cerebro, es evadir la realidad, o desviar la mirada, o señalar a otros culpables, que nunca son los que están en el poder.
En Tlalpan, en la CDMX, 3 trabajadores perdieron la vida bajo los escombros de un edificio que iba a ser derrumbado, porque estaba dañado por el terremoto, pero de 1985, y sufrió más daños con el de 2017. El gobierno de Clara Brugada evade y acusa a la alcaldía Cuauhtémoc, a sabiendas de que las atribuciones fundamentales son del gobierno de la CDMX.
Después, en Veracruz, vino el incendio en las inmediaciones de la refinería Olmeca, mejor conocida como Dos Bocas, que causó la muerte de cinco personas y dejó en situación de alerta toda la zona, incluida una escuela primaria. Pero también pasó al olvido, porque en las “Mañaneras” nada de eso tiene importancia.
Son las mujeres empoderadas, que no han hecho diferencia, porque se han sumado a la indolencia de los varones, a la élite de evasores de “aquel”, que alguna vez los llamó “la mafia del poder” y que con el tiempo se volvió como ellos. Ahora se mantiene protegido en su quinta, custodiado por militares, mientras, el crimen organizado masacra literalmente al “pueblo bueno”.
Evaden la ley y las responsabilidades. No hay nada más nefasto y repudiable que esos izquierdistas de ahora, que se llenan la boca para denostar “La Guerra de Calderón”, y hoy México vive una sorda guerra del narcotráfico que tiene más caídos o desaparecidos que la guerra de EEUU-Irán. Los muertos se cuentan por decenas en los últimos operativos.
Qué tan hipócrita es una izquierda que tiene como enemigo al capitalismo y el libre mercado, pero permite negocios turbios, como el de la empresa Marlaya SA de CV, vinculada con la red de contrabando de combustible descubierta hace un año en Tampico, que defraudó al fisco más de 29 mil millones de pesos, sin que el gobierno federal haga ninguna aclaración hasta el momento.
Este monto, equivale al valor de construcción de 42 hospitales generales de zona o 134 unidades de medicina familiar del IMSS, según informó Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI). Pero a la presidenta Sheinbaum le preocupa más su reforma electoral. Esas son nuestras mujeres empoderadas. Pamplinas.Q




