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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 15 de marzo de 2026.- El inicio del proceso judicial contra Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit, estuvo marcado por un momento de alta tensión emocional cuando el acusado se desplomó al tomar la palabra ante el tribunal de Oslo.
El joven de 29 años, quien enfrenta 40 cargos por delitos sexuales, incluyendo cuatro violaciones, sufrió un quebranto físico y anímico al cierre de la jornada de presentación de pruebas. Con la voz entrecortada, el procesado manifestó que la carga pública derivada de las investigaciones en Estados Unidos y Europa ha borrado su identidad personal, dejándolo en un estado de vulnerabilidad extrema antes del comienzo formal del litigio previsto para el lunes.
El colapso de Borg Høiby ocurrió tras denunciar un aislamiento social casi total, asegurando que ha perdido el 98 por ciento de su entorno cercano debido al estigma que rodea el expediente. Ante los magistrados, el hijo de la princesa relató que incluso sus amistades más íntimas evitan cualquier contacto público por temor a represalias sociales, lo que ha derivado en un estado de odio generalizado en su contra.
"Ya no soy Marius", expresó con debilidad, al tiempo que cuestionaba la narrativa mediática que lo presenta como una figura deshumanizada, situación que, según su defensa, ha afectado profundamente su estabilidad mental y física.
El incidente añade un nuevo nivel de complejidad al macroproceso que sacude a la monarquía noruega, institución que ya enfrenta cuestionamientos por vínculos pasados de la familia real con figuras delictivas internacionales en EU.
El tribunal debió declarar un receso tras el incidente para permitir la recuperación del acusado, quien insistió en que no logra reconocerse en las descripciones periodísticas que circulan diariamente. La sesión concluyó con la incertidumbre sobre cómo este estado emocional influirá en el desarrollo de las audiencias que se reanudarán la próxima semana para desahogar los testimonios de las presuntas víctimas.




