Los huevos de Fabergé: las joyas más lujosas del Imperio ruso
MORELIA, México, 7 de marzo del 2026.- Algunos escondían trenes diminutos con locomotora y vagones, otros guardaban retratos secretos de la familia imperial, y varios incluían mecanismos que se abrían como pequeños tesoros ocultos. Así eran los famosos huevos de Fabergé, joyas creadas para la realeza rusa que combinaban arte, ingeniería y lujo extremo. Cada pieza era distinta y estaba diseñada para sorprender, convirtiendo un simple regalo de Pascua en una auténtica obra maestra.
Todo comenzó en 1885, cuando el zar Alejandro III de Rusia quiso sorprender a su esposa con un regalo de Pascua que nadie más tuviera. Encargó la pieza al joyero Peter Carl Fabergé, quien diseñó un huevo aparentemente sencillo por fuera. Pero el interior escondía una sorpresa: una gallina de oro macizo, dentro de la cual había otro pequeño objeto. La emperatriz quedó tan fascinada que el zar decidió convertir el regalo en una tradición anual.
Con el paso de los años, los huevos se volvieron cada vez más complejos y sorprendentes. Cuando Nicolás II llegó al trono, continuó la tradición y mandó fabricar dos huevos cada año: uno para su madre y otro para su esposa. Cada pieza debía ser completamente distinta y contener una sorpresa inesperada, lo que llevó a los artesanos a crear algunas de las miniaturas más detalladas de su época.
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