Las Batallas
Morir por México
El general secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, se nubló por un momento frente a la presidenta Claudia Sheinbaum y transitó en medio de un mar de emociones… ahí, en el corazón del poder político de México, el jefe militar se mostró de carne y hueso y dejó claro el honor, la unión y el respeto que guía a nuestras Fuerzas Armadas.
Desde el corazón del poder político de Mexico, la voz del general secretario Trevilla se quebró y con ello retrató su dolor por haber perdido a 25 de sus compañeros de armas -adscritos a la Guardia Nacional- durante el operativo para contener la furia desatada por el Cártel Jalisco Nueva Generación tras el abatimiento de Nemesio Oseguera “El Mencho”.
Las críticas fueron mezquinas, mayoritariamente -desde todos los sectores de la sociedad- se dio un amplio reconocimiento al Ejército, Fuerza Aerea y Guardia Nacional por el operativo en Tapalpa, Jalisco, que derivó en la muerte de la cabeza del grupo criminal más poderoso de occidente, que se había enquistado en casi todo el país, 40 naciones y Estados Unidos.
El general secretario Trevilla hizo lo que ninguno de sus antecesores había mostrado, al menos no en público. Lanzó un pequeño sollozo por sus compañeros que dieron la vida por defender a la Patria ante un grupo poderosamente armado y que desde hace más de una década ha dañado a la sociedad.
Pero los militares muertos en Jalisco no son los únicos que han caído en cumplimiento de su deber.
Al realizar un metaanálisis hemerográfico se desprende que desde 2006, cuando surgió lo que han llamado “la guerra contra el narco” en el sexenio de Felipe Calderón, han muerto en cumplimiento de su deber 6 mil 787 miembros de las fuerzas de seguridad, que incluyen al Ejército, Marina Armada de México, Fuerza Aerea, Guardia Nacional, policías municipales y estatales.
En el sexenio de Felipe Calderón -de acuerdo con cifras de Causa en Común- fallecieron 2 mil 301policías; en el sexenio de Enrique Peña Nieto 802 policías de diferentes niveles perdieron la vida y durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador murieron 2 mil 854 policías.
En el caso de elementos de las fuerzas castrenses. Según cifras de la Defensa, durante el sexenio de Calderón murieron 359 elementos, con Peña perdieron la vida 185 y con AMLO fueron 261 hombres y mujeres del Ejército, Fuerza Area y Marina Armada. Durante el operativo en que fue abatido El Mencho murieron 25 elementos de la Guardia Nacional.
El respaldo de los líderes del país a las Fuerzas Armadas por el operativo en Jalisco fue casi unánime, cada quien matizó en torno a la estrategia de seguridad, pero todos destacaron el profesionalismo y capacidad de los militares mexicanos y lamentaron las agresiones que sufrieron, principalmente elementos de la Guardia Nacional.
El domingo, la sociedad tuvo miedo ante las balas asesinas del Cártel Jalisco Nueva Generación, un grupo que atacó civiles, empresas, tiendas de conveniencia, causo pánico, cerró carreteras, montó bloqueos, incendió vehículos. Se contaron más de 60 acciones en 22 estados. Peor los militares y las policías salieron a las calles a poner el pecho. No hay nada que reprocharles y mucho que agradecerles.
Quizá desde la sociedad hemos normalizado la caída de personal militar o policías municipales y estatales en el combate al crimen, por accidentes en operativos, o en su vida civil como consecuencia de sus actividades para proteger a la población civil ante grupos criminales o la delincuencia común. Pero siguen teniendo el reconocimiento mayoritario de los mexicanos.
Sí, hay un profundo distanciamiento en la relación entre las fuerzas del orden y la población, producto de la desconfianza ciudadana o de la falta de voluntad, capacitación y compromiso de algunos servidores públicos del área de seguridad para conectar con las y los mexicanos en las calles.
Hace falta rescatar, construir o reforzar esa alianza entre el personal de seguridad -de todas las dependencias y niveles de gobierno- para fortalezca la lucha contra los criminales. Esa debe ser la vía. Unidos somos más.
RADAR
EL AMOR, EU Y EL MENCHO. Ayer se habló y analizó ampliamente la caída de El Mencho. Oseguera Cervantes fue abatido por un arduo proceso de inteligencia militar en el que participaron agencias de Estados Unidos como la CIA. Cayó por el seguimiento hecho a una mujer, una de sus parejas sentimentales con quien paso un tiempo a solas y en paz en una cabaña en el bosque.
Oseguera Cervantes se defendió y fue abatido por elementos de las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano. Fue hallado aun con vida y murió cuando era trasladado a la Ciudad de México. En otra parte, el domingo también fue abatido “El Tuli” el hombre que gozaba de toda la confianza de El Mencho, nada mas era su operador financiero y logístico.
Vendrán días difíciles. El CJNG diseño un modelo de empresa criminal seccionada. Operaban con franquicias en los territorios que dominaban. De acuerdo con el mapeo de la DEA, los grupos que gozaban de esa franquicia tenían permiso de usar las siglas “CJNG” y todos respondían a un mando central: El Mencho.
Muertos el número uno y el número dos del CJNG, el reacomodo interno de este grupo criminal podrá convertirse en una carnicería. La tentación de controlar un negocio ilegal multimillonario ya está sobre la mesa.
Abrazo fuerte para mis amigos de Quadratín


