Libros de ayer y hoy
Poderosos sin humildad, agreden países
Para los grupos que recalcan un concepto, un nombre o un acontecimiento, algunas fechas toman fuerza y suelen asumirse, aún sin que la ONU cuya Asamblea General valida sus fechas, las haya reconocido. Es el caso del Día de la Humildad, que algunos sectores celebran el 22 de febrero. Para algunos sería según se publica, reflexión interior, sencillez y reconocimiento de errores. Los diccionarios amplían el concepto y llegan a uno que ha sido muy usado para definir a los pobres: seres humildes, en contra de la soberbia del poderoso. Los llamados seres humildes lo son por un criterio económico que oculta la verdad de una situación que debería ser conceptuada como pobre, explotado, desigual. Quizá por eso la ONU no ha ratificado el concepto y prefiere los términos solidaridad, tolerancia, de los cuales tiene sus propios días internacionales.
HUMILDAD PASA DE LARGO PARA PODEROSOS SOBERBIOS: TRUMP. MILEI, SALINAS
No obstante, vale mencionar a seres que bien han expresado en nuestros días su contradicción de la humildad en todos sus sentidos. Un ejemplo, entre muchos, que circulan casi a diario en medios del país, es el del empresario televisivo Ricardo Salinas Pliego, con dichos y actitudes que exponen abiertamente su soberbia. En el exterior otro claro ejemplo es Javier Milei, el presidente argentino. Pero terminamos por llegar siempre al mismo, Donald Trump. Todas las aseveraciones insertas en sus hechos, destilan soberbia, el hombre poderoso que puede llegar a donde quiera. Lo ha sostenido infinidad de veces, sin analizar la causa de su poder. No el reconocimiento legal de que ganó la presidencia, sino algo más tangible, la armas. La fuerza que le dan las leyes para usar un ejército y usar sus armas. Y de manera ilegal, usar una amplia estructura, barcos, aviones, equipos, armas, para agredir fatalmente a quien quiera.
EL CREADOR DEBE SER CUIDADOSO CON SUS OBRAS; APLICAR LA HUMILDAD
Al leer el breve prólogo de Jorge Luis Borges de su obra Nueva antología personal (Club Bruguera 1979) se detecta ese espíritu de humildad que quizá es lo que define ese concepto. Dice: “Sospecho que un autor debe intervenir lo menos posible en la elaboración de su obra. Debe tratar de ser un amanuense del Espíritu, o de la Musa (ambas palabras son sinónimas), no de sus opiniones, que son lo más superficial que hay en él. Así lo entendió Rudyard Kipling, el más ilustre de los escritores comprometidos. A un escritor —nos dijo— le está dado inventar una fábula, pero no la moralidad de esa fábula. Ojalá las páginas que he elegido prosigan su intricado destino en la conciencia del lector. Mis temas habituales están en ellas: la perplejidad metafísica, los muertos que perduran en mí, la germanística, el lenguaje, la patria, la paradójica suerte de los poetas”.


