Analiza Universidad de NJ simbolismo del show de Bad Bunny en Super Bowl
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 12 de febrero de 2026.- La Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, destacó el impacto cultural de la actuación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 60, celebrado el domingo 8 de febrero.
El análisis, realizado por Jason Cortés, profesor asociado y director del Departamento de Estudios Españoles y Portugueses en Rutgers-Newark, rescata la riqueza simbólica de un show que rindió homenaje a Puerto Rico y a la identidad latina en Estados Unidos.
Durante 13 minutos, el artista, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, ofreció un set íntegramente en español, con referencias históricas y culturales que evocaron la visión de unidad hemisférica de José Martí :“Juntos, somos América”. Para Cortés, lo que ocurrió en el campo fue más que espectáculo: fue memoria, herencia y resistencia.
El inicio mostró un campo humano de caña de azúcar, símbolo de las economías coloniales que marcaron al Caribe. Vestido de blanco y con el número 64 en honor a su tío fallecido, Bad Bunny recorrió escenas cotidianas de la cultura puertorriqueña: vendedores de piragua, jugadores de dominó y boxeadores con banderas de Puerto Rico y México.
La casita, réplica de una vivienda típica, se convirtió en escenario de fiesta y homenaje al reggaetón con guiños a Tego Calderón y Daddy Yankee.
Uno de los momentos más íntimos llegó cuando el artista se presentó como Benito Martínez Ocasio acompañado de violines dirigidos por Giancarlo Guerrero, mientras aparecía Concho, el sapo símbolo de resiliencia en sus conciertos. Más tarde, sorprendió con una boda en escena, con Lady Gaga como cantante en una colaboración que conectó las historias de Puerto Rico.
El espectáculo incluyó también la participación de Ricky Martin, quien interpretó Lo que le pasó a Hawái canción que denuncia la gentrificación y el desplazamiento en la isla. El clímax llegó con El apagón, cuando Bad Bunny izó la bandera puertorriqueña en crítica a la frágil red eléctrica y a décadas de desinversión política.
La final estuvo marcada por banderas de todo el continente americano y el mensaje: “lo único más poderoso que el odio es el amor”. Con el balón inscrito con las palabras juntos, somos América, Bad Bunny cerró el show uniéndose al coro multitudinario en un gesto democrático que dejó huella en los más de 128 millones de espectadores.


