Huyen cabecillas de bandas delictivas tras arrestos masivos en Camboya
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 01 de febrero de 2026.- El desmantelamiento de las cúpulas de dos redes transnacionales dedicadas al fraude en Camboya derivó en el despido masivo de miles de trabajadores que operaban en complejos delictivos en todo el país asiático.
Esta reestructuración forzada impacta directamente en la modalidad conocida como matanza de cerdos, un esquema donde los perpetradores establecen vínculos de confianza progresivos con sus víctimas antes de despojarlas de sus ahorros. Reportes recientes señalan que gran parte del personal expulsado de estos recintos corresponde a víctimas de trata humana, quienes eran obligadas a trabajar en estas centrales de cibercrimen.
Expertos en seguridad internacional sostienen que estas operaciones ilícitas han sustraído miles de millones de dólares a ciudadanos en Estados Unidos durante los últimos años. Las fotografías y testimonios captados en las zonas de conflicto muestran a cientos de personas abandonando presuntos centros de delincuencia organizada con sus pertenencias, en lo que representa uno de los movimientos más significativos dentro de este sector criminal.
A pesar de estas capturas de alto perfil, especialistas advierten que las medidas gubernamentales actuales podrían ser insuficientes para erradicar una industria que ha logrado echar raíces profundas en la estructura económica de la región.
Organizaciones de derechos humanos mantienen la vigilancia sobre el destino de los miles de empleados desplazados, ante el riesgo de que las redes de estafadores simplemente trasladen sus operaciones a zonas con menor supervisión.
El cierre de estos complejos fraudulentos pone de relieve la magnitud de una red global que utiliza la manipulación psicológica para el robo de activos financieros a gran escala. Por ahora, las autoridades camboyanas no han detallado si existen planes de cooperación internacional para repatriar a las víctimas de trata que fueron liberadas tras la caída de sus captores.


