Itinerario político
¡Una presidenta sola en Palacio!
En los tiempos del viejo PRI, entre la “clase política mexicana” se acuñó una frase que definía al presidente en turno como “el solitario de Palacio”.
Era una referencia que dibujaba a los presidentes priístas de las décadas de los años 60, 70 y 80 quienes, a pesar de atesorar el poder absoluto, eran algo así como “los apestados” del poder real.
Sí, “el solitario de Palacio” era aquel mexicano que en su ambición sin límite había llegado al más alto cargo público pero que, en la realidad, vivía en la más absoluta soledad; un vació que debía acompañarlo para tomar las más complejas decisiones que, incluso, podían llevar al país a la ruina.
Pero también es cierto que “el solitario de Palacio” aparecía entre los años 5 y 6 del poder presidencial, cuando ya nadie tomaba en cuenta al presidente en turno, nadie le hacía caso y, sobre todo, nadie lo escuchaba, porque la política y los políticos estaban atentos al futuro sexenal.
Lo simpático del tema –y por eso la referencia histórica--, es que en el México de la “4-T”, en Palacio no existe un solitario, sino una solitaria y, sobre todo, la otrora soledad sexenal llegó apenas concluido el primer año del poder presidencial.
Y es que es que hoy, quienes conocen los profundos intríngulis de Palacio, aseguran que --apenas en el primer año de gestión--, ya nadie le hace caso a la señora presidenta.
Dicen que –por ejemplo--, en el Congreso de la Unión, en los gobiernos estatales y los municipales en manos de Morena, nadie monitorea “las mañaneras” y menos hacen caso a lo que dice “la señora presidenta”.
Y por eso –por ejemplo--, en el Senado de la República nadie atendió dos solicitudes presentadas por la secretaria de Gobernación, para que esa instancia del Poder Legislativo autorizara la llegada de un avión militar estadounidense, al Aeropuerto de Toluca, el pasado sábado.
Un avión militar de EE. UU. que llevó a marinos mexicanos a una capacitación en el vecino del norte.
Sí, una sumisión del Estado mexicano al poder imperial de EE. UU.
Pero como nadie le hace caso a la presidenta, resulta que el Congreso y, en especial el Senado, no autorizaron el ingreso a territorio mexicano del citado avión norteamericano.
Sin embargo, la “solitaria de Palacio” nunca se enteró, sino hasta el lunes 19 de enero cuando los paleros le preguntaron sobre el avión estadounidense que –según las redes sociales--, días antes había llegado a tierras mexicanas.
Sí, un avión militar norteamericano que aterrizó en México sin permiso y que, además, ridiculizó a “la señora presidenta”, porque nadie en México autorizó esa violación de la soberanía nacional
Y, como seguramente saben, la revelación de la torpeza de Palacio estuvo a cargo de Latínus, de Carlos Loret, cuyos periodistas localizaron los documentos en los que, la Secretaría de Gobernación, solicitó en dos ocasiones el aval del Senado para la llegada del avión norteamericano.
¿Pero qué creen?
Que nadie, en el Senado de la República y en ninguna institución del Estado mexicano, le hizo caso a la exigencia de Gobernación y menos a la solicitud presidencial.
Sí, resulta de risa loca que, en el México de hoy, nadie toma en cuenta a la “señora presidenta”.
Pero acaso lo más grave es que, por ejemplo, mientras que en Suiza se discute el futuro económico del mundo, en México la realidad coloca a la presidenta mexicana en calidad de lo que siempre fue; una empleada del verdadero patrón de Palenque.
Sí, se los dije.
Al tiempo.


