Itinerario político
Claudia y Trump: ¿Quién miente más?
Otra vez del refranero popular mexicano: “Un político que no miente, es como un político que no habla”.
Es decir que, para la mayoría de los políticos, propagar mentiras, es tan importante como su capacidad de articular palabras.
O si se quiere, “un político que no miente es como un político que no habla y, por tanto, que no existe”.
Y viene a cuento el tema porque ya no es novedad, para nadie, que los políticos de Morena —en su gran mayoría– no solo son pillos, ladrones, incongruentes y aliados del crimen, sino, sobre todo, mentirosos.
Y es tal el escándalo de los mentirosos “morenistas” que se han ganado a pulso el mote de que “mienten como respiran”, acuñado también por la voz popular.
Y por supuesto que, entre mayor rango de poder alcanzan los políticos del partido oficial, la necesidad de mentir resulta mayor.
Y ese, por pura casualidad, el caso de la “señora presidenta”.
Y es que, por ejemplo, ayer lunes 12 de enero del naciente 2026 y luego de una inesperada llamada telefónica entre los mandatarios de México y Estados Unidos, la mexicana Claudia Sheinbaum apareció inusualmente optimista y hasta se aventó la puntada de asegurar que, en los 15 minutos que duró la conversación con Trump, todas las diferencias entre los dos países quedaron resueltas.
Por ejemplo, la presidenta dijo que se descartó la posibilidad de una intervención militar de Estados Unidos en México y aseguró que no se habló de escandalosas diferencias como el regalo de petróleo mexicano a la dictadura cubana.
Pero, en el extremo, hasta volvió a la defensa a ultranza de sus aliados del crimen organizado, cuando insistió en que su gobierno “rechaza” la denominación de “terroristas” para los jefes de los cárteles que operan en México. Sí, de ese tamaño la sumisión al crimen.
Todo ello mientras que, en entrevista con la prensa de su país, Johon Callery, ex jefe de la DEA y alto funcionario del Departamento de Justicia de EU dijo que la designación del “fentanilo” como “arma de destrucción masiva” –ordenada por Trump-- “coloca a México en el centro de una potencial intervención militar”.
Por eso, frente a tales contradicciones, obliga a preguntar.
¿Por qué la señora presidenta insiste en su intento de engañar a los ciudadanos mexicanos con cuentos como el de que, en solo 15 minutos de plática telefónica con Trump, se acabaron las diferencias entre los dos países?
¿De verdad no fue tema de conversación, controversia y hasta reclamo la decisión de la señora Claudia Sheinbaum de continuar con el regalo de petróleo mexicano a la dictadura cubana?
¿Cuánto de lo que dice la presidenta mexicana es cierto y cuánto es parte de su discurso mentiroso y “engañabobos”?
¿Y cuánto será verdad o será mentira, de lo que se diga en la Casa Blanca sobre la más reciente conversación entre el norteamericano Trump y la mexicana Sheinbaum?
Lo cierto es que, luego del efectivo y exitoso golpe militar lanzado por Trump contra el dictador Nicolás Maduro –exitoso y efectivo para los intereses norteamericanos-- nadie debe descartar que en cualquier momento el siguiente manotazo de Trump sea contra Cuba y luego contra México.
Por lo pronto, los idiotas de siempre siguen y seguirán aplaudiendo la traición a la patria que significa la entrega de la soberanía mexicana al crimen organizado.
Y es que, a pesar de las quejas de la señora Sheinbaum, lo cierto es que el de México es un “narco-gobierno”, ella es una “narco-presidenta” y su antecesor fue el impulsor de la “alianza narca” de Morena y los cárteles criminales.
Al tiempo.


