Anuncia Trump arancel para quienes mantengan comercio con Irán
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 12 de enero de 2026.- El presidente Donald Trump emitió una orden definitiva que establece la aplicación inmediata de un arancel del 25 por ciento a cualquier país que realice negocios con la República Islámica de Irán. Esta medida económica impactará todas las transacciones comerciales que dichas naciones sostengan con los Estados Unidos, marcando un endurecimiento en la política exterior de la Casa Blanca frente al régimen de Teherán ante la crisis interna que atraviesa ese país.
La disposición presidencial surge mientras el mandatario analiza la posibilidad de una respuesta militar contra el gobierno iraní, debido a la violenta represión de las protestas civiles que han dejado un saldo cercano a 600 muertos y miles de detenidos. Trump ha advertido que el uso de fuerza letal contra los manifestantes antigubernamentales representa una línea roja que, a su juicio, las autoridades de la nación islámica han comenzado a cruzar, lo que ha puesto sobre la mesa opciones de gran escala.
Evaluación de opciones militares y diplomacia
Aunque el presidente ha señalado que las fuerzas estadounidenses se encuentran preparadas para actuar, el despliegue se mantiene en una fase de espera. El ejecutivo federal indicó que ha recibido señales de que funcionarios iraníes tienen interés en establecer un diálogo con Washington, una postura que contrasta con la retórica pública mantenida por el régimen de los ayatolás hacia el exterior.
Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, explicó este lunes que los mensajes recibidos de forma privada por la administración difieren de las declaraciones oficiales de Teherán. El presidente tiene interés en explorar esos canales, pero ha demostrado que no teme utilizar opciones militares cuando lo considera necesario, y nadie lo sabe mejor que Irán, puntualizó la vocera ante los medios de comunicación.
Esta nueva barrera arancelaria busca aislar económicamente a Teherán al penalizar a sus socios comerciales en el mercado estadounidense. La orden se presenta como un mecanismo de presión adicional mientras la administración Trump monitorea el desarrollo de los conflictos sociales en las calles iraníes y decide si el siguiente paso será una intervención directa o el mantenimiento de las sanciones financieras.


