Itinerario político
¡Maduro delatará a López Obrador!
Vivimos tiempos de traidores y traiciones.
Tiempos que confirman la traición bíblica de Caín y Abel.
Tiempos en donde a cambio del “perdón” o una “justicia suave”, ladrones y criminales terminan por denunciar a “hermanos”, “socios” o “amigos”, para salvar el pellejo.
Sí, tiempos en donde “narco-dictadores” criminales, como Nicolás Maduro, son capaces de entregar a sus socios, con tal de conseguir beneficios personales, familiares o, en su caso, una condena a modo.
Pero lo que pocos entienden es que el de “la traición” es uno de los objetivos del “golpe de fuerza” lanzado por el gobierno de Donald Trump contra la dictadura de Maduro y su mafia criminal.
Si, volvemos al clásico: “¡Escucha Juan, para que entiendas Pedro!”.
Es decir, que el esquema diseñado por el gobierno norteamericano para derribar a la dictadura venezolana, es solo una pieza del ajedrez político que, entre otros objetivos, tiene en la mira al mexicano López Obrador, quien terminará por ser traicionado por Maduro.
¿Y por qué el dictador Maduro —cuyo gobierno financió a Morena--, traicionará a Obrador? Por eso, porque es secreto a voces que, por orden de Maduro, el “narco-gobierno” de Venezuela, financió las candidaturas presidenciales de AMLO.
En pocas palabras, resulta que Donald Trump “empuja” a Maduro y a su claque, a probar que Morena es una mafia criminal, que AMLO y Claudia son “narco-presidentes” y que México está en manos de los cárteles de la droga.
Sí, una mafia mexicana aliada no solo a las dictaduras venezolana, cubana, colombiana y nicaragüense, sino que siguió el mismo diseño de dictadores que entregaron el poder al crimen organizado.
Por eso, con la “mampara” de Sheimbaun, el crimen controla México. Y frente a esa realidad, Trump aseguró que nuestro país está en manos de los cárteles criminales.
Y si lo dudan, así lo dijo el mandatario norteamericano, el 4 de enero del 2026, a pocas horas del golpe que derribó al dictador Maduro: “México tiene que poner orden porque las drogas están entrando a caudales y vamos a tener que hacer algo al respecto. Nos encantaría que México lo hiciera. Son capaces de hacerlo, pero desafortunadamente… los cárteles controlan México” (FIN DE LA CITA)
Y ahora la pregunta: ¿Cómo debemos entender ese mensaje?
Sí, como la señal de que Trump no solo va por Maduro y por la dictadura venezolana, sino que uno de sus mayores trofeos será Obrador y los cárteles criminales mexicanos, que son los principales socios de Maduro.
Y por eso Trump hace todo para empujar la traición de Maduro a los mexicanos Obrador y Shiembaun.
Y es que, si hacemos memoria, recordaremos que luego del “golpe de fuerza” lanzado por EEUU contra Maduro, la señora Sheimbaun y el señor López se apresuraron a condenar el golpe contra Venezuela y a condenar la decisión del presidente norteamericano.
Sin embargo, durante décadas, ni López, ni Claudia, ni los políticos de Morena, cuestionaron los crímenes de Maduro contra miles de opositores; nunca cuestionaron los fraudes electorales para mantenerse en el poder, los despojos y expropiaciones y menos las alianzas del gobierno venezolano con cárteles mexicanos como los de Sinaloa, Zetas y CJNG, entre otros.
Hoy, AMLO y Claudia exigen a la ONU condenar la intervención contra Venezuela, pero AMLO y Claudia nunca condenaron las atrocidades de las dictaduras venezolana, cubana, colombiana y nicaragüense.
Peor aún, los “morenistas” no solo solaparon a las mafias criminales mexicanas, sino que les entregaron el poder absoluto; un poder infinito que no solo aniquiló la democracia mexicana, sino que puso en peligro la principal frontera norteamericana.
Y por eso, Trump propuso un trato moderado a Maduro, si se atreve a denunciar todo lo que sabe sobre los “narco-políticos” del “narco-partido” mexicano Morena.
Y por lo pronto, al imponer como presidenta de Venezuela a María Corina Machado, el gobierno de Trump juguetea con los supuestos opositores a Maduro, para tener elementos de un nuevo “golpe de fuerza” que pretende legitimar al imperio del norte.
¿Pero qué creen?
Que nada de lo que está ocurriendo en Venezuela es novedad, ya que, por ejemplo, en el Itinerario Político del 2 de febrero de 2018, titulado “¡Venezuela apoya a López Obrador!”, revelé un “boletín especial” enviado a Nicolás Maduro --fechado en Caracas, el 21 de diciembre de 2017--, que establece como prioridad de la dictadura venezolana el apoyar la candidatura presidencial del mexicano.
Sí, desde entonces era público el interés de Maduro por las elecciones mexicanas, mediante el uso indiscriminado de recursos a la candidatura de AMLO, para establecer en México “un poder vertical y centralista”.
Aquí un extracto del citado documento: “El actual mandatario venezolano, Nicolás Maduro, recibió de manos del diplomático Roy Chaderton, un informe detallado de lo que serían sus recomendaciones para alcanzar alianzas con un nuevo gobierno de México, para el 2018, de cara a las elecciones presidenciales en ese país norteamericano, fronterizo con los Estados Unidos, principal gobierno imperial que arremete constantemente contra la revolución bolivariana.
“Uno de los objetivos de esta alianza, es evitar el bloqueo económico internacional que actualmente aplican contra la patria de Bolívar.
“En el referido informe que ya está en poder del Presidente Maduro, se destaca como un factor clave para la revolución en el país azteca, a Andrés Manuel López Obrador, por su fortaleza política, carácter y capacidad para conquistar el voto popular, que lo pueden convertirlo en el presidente de México pero también en un gran aliado para el gobierno de Venezuela, frente a los pueblos de América, lo que podría convertirlo en un activo presidente de izquierda con gran influencia en la escena internacional.
“Conjugar políticas internacionales con el gobierno de México teniendo a la cabeza un presidente como Obrador, haría factible estructurar el Estado mexicano bajo un esquema vertical y centralizado, totalmente democrático, porque goza de legitimidad electoral, aunque eso implique rechazos dentro de la polarización de fuerzas en ese país norteamericano.
“Por otra parte, se puede ofrecer apoyo desde Venezuela para facilitar el desarrollo de una campaña sin limitaciones algunas y así garantizar una certera victoria de AMLO y el partido MORENA. A la fecha se han adelantado algunos encuentros con una comisión de enlace naciente, a la cabeza de Héctor Díaz Polanco como principal aliado dentro de MORENA.
“AMLO debe (insurreccionarse) contra el poder neoliberal que ha hecho de México un país en descomposición, empobrecido, con una vergonzosa historia de violaciones de derechos humanos y de corrupción masiva, debe dignificar a todos los mexicanos, en especial a los más pobres, a los explotados, y excluidos de siempre. Necesario convertirse en un constructor de instrumentos para la liberación”. (FIN DE LA CITA)
Sí, qudó claro que Venezuela financió la campaña presidencial de López, quien pagó con una lealtad que hoy es más visible que nunca.
Pero no fue todo, semanas después, en el Itinerario Político titulado: “¡La dictadura que viene!”, del 3 de abril del mismo 2018, documenté, paso a paso, la forma en que Héctor Díaz Polanco, Yeidckol Polevnsky, René Bejarano y Dolores Padierna --en entre otros “morenistas” del primer círculo–, promobían abiertamente la anexión de México a lo que llamaban “el exitoso modelo chavista de Venezuela”.
Así lo dije: “Sin embargo, los hechos demuestran que aun en su calidad de candidato presidencial, todo el aparato “lopezobradorista” trabaja en crear las condiciones para dar el primer paso a una dictadura como la venezolana, en México. ¿Y cuál es ese primer paso? Hablamos de un ataque sistemático a las libertades fundamentales; una de ellas la libertad de expresión”. (FIN DE LA CITA)
Y es que desde enero y hasta julio de 2018, todo el aparato “lopista” se volcó para amenazar opositores, presionar a críticos y amedrentar a medios, al extremo de que en esos meses fueron echados no pocos críticos de AMLO.
Curiosamente el 6 de mayo de 2018, Morena lanzó una furiosa campaña de difamación y calumnias contra Ricardo Alemán, que terminó cuando salí de todos los medios en los que ejercía la crítica.
Sí, siete años después, se cumplió todo lo que aquí advertí y, apenas hasta hoy, el gobierno norteamericano empieza a despertar, cuando el daño está hecho y cuando poco queda por hecer.
Sí, se los dije.
Al tiempo.


