Aclara abogada que green cards no están en riesgo y orienta si se pierden
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 30 de noviembre de 2025.- Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de revisar las green cards otorgadas a inmigrantes de países que él considera peligrosos, han encendido la preocupación en muchas familias latinas. Sin embargo, la abogada de inmigración Ana Ramírez, aseguró que este tipo de mensajes deben interpretarse con cautela y no como una amenaza inmediata al estatus de residencia permanente.
“La gente no puede vivir con miedo por cada frase que él diga. Hay que entender el contexto, él está hablando para su audiencia política, no anunciando una política migratoria que entre en vigor mañana. Para revocar una green card tiene que existir un proceso formal, evidencia concreta, revisión individual y supervisión judicial. Nadie puede perder su estatus de un día para otro porque un presidente hizo una declaración general. Las personas deben saber que su residencia es un derecho legal y no un regalo que se quita por capricho”, expresó la abogada.
Ramírez explicó que una revisión masiva de residencias es un proceso extremadamente complejo que requeriría protocolos estrictos, investigaciones caso por caso y el involucramiento de cortes federales. Por eso insiste en que la comunidad no debe interpretar estas declaraciones como una señal de deportaciones inmediatas o revocaciones automáticas.
“Cuando él habla de revisar casos, la mayoría de la gente imagina operativos masivos para quitar tarjetas al azar, y eso no funciona así. Lo que él describe, en términos reales, solo podría aplicarse a personas con antecedentes graves, fraudes migratorios comprobados o situaciones muy específicas. El sistema migratorio de Estados Unidos está lleno de controles y no permite medidas arbitrarias. Por eso la comunidad debe evitar caer en el pánico y buscar información clara antes de asumir que una declaración implica una amenaza directa”, indicó.
¿Qué hacer si se pierde?
La abogada también explicó que, más allá del clima político, muchos residentes se enfrentan a un problema cotidiano que genera angustia y es la pérdida o el robo de la green card. Aunque el documento es fundamental para acreditar el estatus migratorio, Ramírez recordó que existen mecanismos establecidos por USCIS para reemplazarlo y que ningún residente pierde su estatus por extraviar la tarjeta.
El proceso de reemplazo comienza con la presentación del formulario correspondiente ante USCIS, trámite que puede hacerse en línea o por correo.
La persona debe incluir documentos de identificación válidos, como pasaporte o licencia de conducir, y cualquier copia disponible de la tarjeta extraviada. En caso de robo, Ramírez recalcó que es indispensable presentar un reporte policial antes de enviar la solicitud.
“Cuando la tarjeta es robada, el reporte policial no es un simple trámite, es un documento esencial. USCIS necesita saber que esa green card no está circulando en manos equivocadas ni siendo usada de forma fraudulenta. Un reporte a tiempo protege al migrante, respalda la solicitud de reemplazo y permite que el proceso avance sin trabas. Lo más importante es actuar rápido y con buena fe, porque la ley siempre protege a quienes hacen las cosas correctamente”, aseguró la abogada.

Mientras USCIS procesa la solicitud que puede tardar varios meses, los residentes pueden pedir un sello I-551 en su pasaporte, el cual funciona como una Green Card provisional. Esta alternativa solo se otorga después de haber enviado la solicitud de reemplazo y requiere programar una cita en una oficina local.
Ramírez concluyó haciendo un llamado a la calma y a la organización. Enfatizó que la residencia permanente es un estatus protegido por ley y que ninguna persona debería dejarse llevar por el miedo ni por rumores que buscan generar alarma.
Recomendó mantener documentos al día, informarse por fuentes oficiales y buscar orientación profesional ante cualquier duda. Para la abogada la mejor defensa del inmigrante es estar informado, actuar con rapidez y no dejarse intimidar por el clima político.
