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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 9 de septiembre de 2026.- Un grupo de estudiantes participó en una rueda de prensa virtual convocada por Make the Road New York para alertar sobre el aumento de ataques federales y estatales contra las leyes de matrícula para residentes, medidas que durante años han permitido que jóvenes de familias trabajadoras, incluidos estudiantes inmigrantes, accedan a la universidad a un costo asequible.
Los organizadores advirtieron que el Departamento de Justicia ha impulsado una ofensiva que ya eliminó la matrícula estatal en Texas, Nebraska, Illinois y Kentucky, dejando a miles de estudiantes sin tarifas accesibles.
En Florida, la reducción de matrícula universitaria ha generado pérdidas de 15 millones de dólares, mientras que algunos estudiantes enfrentan aumentos superiores al 300 por ciento por ciento en sus costos educativos.
Más recientemente, el gobierno federal demandó a 11 estados adicionales, entre ellos Nueva York, Connecticut, Virginia, Nueva Jersey y California, ampliando la presión para revertir estas leyes.
Camila, estudiante en Virginia, relató que la matrícula estatal y la ayuda financiera le permitieron sostener sus estudios mientras trabaja dos empleos.
“No le pido a Virginia que invierta en mí sin aportar algo a cambio, porque ya estoy trabajando y pagando impuestos”, afirmó. Su meta es convertirse en oficial de policía y “retribuir al estado que me dio la oportunidad de estudiar”.
"Hoy en día, tengo dos trabajos, y lo hago no solo para ayudar a mantener a nuestra familia, sino también para pagar mi propia educación universitaria. La ley de equidad en la matrícula de Virginia me ha permitido calificar para la matrícula estatal. Y también he podido recibir una ayuda financiera estatal a través del proceso BASA. Esta oportunidad ha hecho posible que alguien en mi situación pueda cursar estudios universitarios", mencionó.
Agregó que "ahora, sin acceso a la matrícula estatal y a la ayuda financiera, pagar la universidad será extremadamente difícil para mí. Creo que los estudiantes como yo demuestran por qué la oportunidad de educación puede tener beneficios que van mucho más allá de los de un estudiante individual".
La estudiante añadió que "no estamos pidiendo una oportunidad para poder aprovechar a Virginia. Pedimos una oportunidad para que, con el tiempo, podamos aportar más. Para mí, la equidad en la matrícula y el acceso a la ayuda financiera estatal están abriendo un camino para que nos convirtamos en graduados universitarios, contribuyentes, propietarios de vivienda y, lo que es más importante para mí, en servidores públicos", puntualizó.
Anghy Idrovo, exdirectora de Connecticut Students for a Dream, recordó los años de lucha para lograr matrícula estatal y ayuda institucional en su estado.
“La matrícula estatal no es una limosna; es la misma tarifa para quienes cumplen los requisitos de residencia”, dijo. Señaló que los ataques actuales buscan “convencer a las comunidades de clase trabajadora de que las oportunidades de otros amenazan las suyas”.
"Conozco esta lucha desde todos los ángulos. Tenía 17 años y temía que nunca podría ir a la universidad. Era una estudiante que tenía dos trabajos y tardé ocho años en terminar una carrera de cuatro años porque no podía permitirme avanzar más rápido. Fui una organizadora que dedicó seis años a construir una red de estudiantes que finalmente logró estas victorias", mencionó.
Idrovo dejó claro que "no le estamos quitando nada a nadie. Nadie pierde un cupo, un dólar o una oportunidad porque un estudiante indocumentado no puede costear su carrera. Y esa es la verdad. Y los ataques a esta pérdida se basan en que la gente no lo sepa. Y esta no es una lucha entre los inmigrantes y todos los demás. Esto es un intento de dividir a las comunidades de clase trabajadora unas contra otras, de convencer a la gente de que las oportunidades de otras familias de clase trabajadora de alguna manera amenazan las suyas", aclaró.
"Estamos devolviendo a la sociedad a través de los impuestos, apoyamos a nuestros vecinos y lo hacemos con gusto. No nos quedaremos callados mientras nos quitan estas victorias, y no permitiremos que nadie nos convenza de que nuestras comunidades no deberían luchar por estas oportunidades", indicó.
Desde Texas, Daniel Gallegos Banda explicó cómo la matrícula estatal cambió su vida y le permitió acceder a oportunidades académicas y profesionales.
"Me gusta usar mi historia como ejemplo de las oportunidades que cambian la vida y que son posibles gracias a que los estudiantes indocumentados tienen acceso a la matrícula estatal. La universidad cambió mi vida", explicó.
Su testimonio fue parte de los esfuerzos para frenar la derogación de la ley estatal, aunque finalmente fue revocada.
"Durante mi último semestre de lo que se suponía que era mi último semestre en la universidad, la renovación de mi DACA se retrasó y mi permiso de trabajo terminó venciendo. Recuerdo que pensé: ¿cómo voy a pagar la matrícula anual de 14 mil dólares? Esa es la matrícula estatal sin mi permiso de trabajo. No sabía qué hacer. Y hoy, realmente no puedo imaginar tener que afrontar los 40 mil dólares que es la tarifa actual para los inmigrantes indocumentados en Texas".
Contó que "ese último semestre, de hecho, me involucré en algunas organizaciones de la universidad que me enseñaron el poder de la defensa. Y eso terminó llevándome a Washington, D.C., donde obtuve una beca completa para pasar un año estudiando y trabajando en Washington. Estas son cosas que siento que nunca habrían sido posibles sin la matrícula estatal."
En Nueva York, Sebastián, estudiante de SUNY, advirtió que la demanda federal contra la matrícula estatal pone en riesgo su permanencia en la universidad.
"Mi familia vino a Estados Unidos desde Perú en busca de eso. Para mi familia, como para muchas otras, la educación siempre ha sido parte de ese sueño. Y hoy, como estudiante universitario que se esfuerza por obtener su título, siento que estoy viviendo una parte del sueño que trajo a mi familia aquí", declaró.
“Si tuviera que pagar matrícula de fuera del estado por mi estatus migratorio, no podría continuar mis estudios”, dijo. Recordó que los estudiantes indocumentados “ya son parte de Nueva York; somos vecinos, compañeros de trabajo y miembros de la comunidad”.
Los participantes coincidieron en que la eliminación de estas leyes afecta tanto a estudiantes indocumentados, como a la fuerza laboral futura, al limitar el acceso a títulos universitarios y reducir la capacidad de los estados para formar profesionales en sectores indispensables.
También señalaron que estas políticas no quitan recursos a otros estudiantes, sino que permiten que jóvenes ya matriculados puedan costear su educación y permanecer en la universidad.
"Queremos la misma oportunidad de aprender, graduarnos y retribuir al estado que todos llamamos hogar. Este es un derecho que todos merecemos. Quitar el acceso a una educación superior asequible no solo perjudicará a los estudiantes documentados. Le quitará oportunidades a los jóvenes que ya están trabajando cada día para construir un futuro mejor", añadió Sebastián.
La conferencia concluyó con un llamado a defender el acceso a la educación superior y a impulsar soluciones permanentes, incluida la ciudadanía para millones de inmigrantes que enfrentan la pérdida de protecciones como DACA y TPS.




