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   Director de cine filma en El Betula 07:56:38 12-03-2010

Arnulfo Mora Orozco / Quadratín



LÁZARO CÁRDENAS, Mich., 12 de marzo de 2010.-Un joven michoacano que hace su tesis como director de cine filmó un cortometraje teniendo como fondo los restos del barco Betula. En la trama participan directamente dos niños de El Habillal además de otros 25 jóvenes morelianos que forman parte del proyecto cuya obra no tiene tintes comerciales, pero que será exhibida en festivales cinematográficos de Argentina, España y por supuesto en nuestro país.
“El mar se robó mi cubeta” es el título de la obra que por cuatro días consecutivos se filmó en la playa frente a El Habillal y Calabazas teniendo como fondo los restos del barco El Betula.
Salvador Guerrero Ramírez, director del cortometraje que tiene fines socioculturales, explica que es originario de Morelia y desde hace cuatro años estudia para director de cine en conocida universidad de Argentina.
Apunta que la obra es la tesis que presentará para lograr su titulación y una vez reconocido como director de cine tiene proyectos para regresar a las costas michoacanas y desarrollar películas con tinte comercial.
Por cuanto a la obra que se titula “El mar se robó mi cubeta”, dice que se trata de una historia en la que se ven envueltas dos niñas menores de edad por la lamentable circunstancia de que un pescador, padre de una de las niñas, fue tragado por un tiburón cuando pescaba.
“La historia la protagonizan dos niñas, una a la que llaman “Camila”, que llega como turista a la costa y se encuentra con otra niña de su misma edad- nativa de la región y a quien llaman por el nombre de “María”, quien tiene un hermano con el nombre de “Orlando”.
A los tres, Camila, María y Orlando, los une el que los tres son huérfanos de padre, algo que tiene que ver con el desarrollo de la trama porque el padre de los dos hermanos era pescador y murió tragado por un tiburón en tanto que el padre de Camila, que en vida era piloto aviador, también murió en el mar al desplomarse su pequeña aeronave.
Resulta que Camila viene a la costa de turista y decide construir un castillo sobre la arena, el cual es desbaratado por una fuerte ola y la niña turista es arrastrada mar adentro junto con una cubeta “la cual termina por arrebatarle el mar embravecido”.
Es entonces cuando entra en acción Orlando quien se lanza por salvar a la niña turista pero esta pierde la cubeta y se queda compungida al no tenerla.
Entonces aparece María la niña nativa, quien se enternece al ver la tristeza de Camila que no encuentra consuelo por su cubeta perdida.
Por causalidad la niña María tenía consigo una cubeta similar a la que perdió Camila y se la ofrece para mitigar su duelo.
Salvador Guerrero explica que la obra busca explicar la facilidad de entablar una relación amistosa entre una niña creada en la ciudad, con otras formas de vida, con otras culturas y costumbres, y otra en originaria de la costa, situación social, cultura y costumbres totalmente diferentes.
“Lo que estamos aceptando es que la realidad se nos impone y nos ilustra que entre los seres humanos siempre hay algo en común, tan difícil y tan sencillo como el que dos personas de mundos aparentemente distintos fallecen en el mar, uno tragado por un tiburón, otro porque su avión se cae en el mar y posteriormente los descendientes de ambos, también de mundos en apariencia distintos, terminan unidos por la tragedia y finalmente, se identifican con cierta facilidad”. Y es que, aclara, “María y Orlando” son dos niños nativos de El Habillal y que han sido contratados para actuar en el corto metraje.
Agrega que la obra tiene mucho más de profundidad que todo esto. “Es todo un trabajo cinematográfico que nos hace participar a todo un equipo u en una trama aparentemente sencilla pero que buscamos tenga la calidad de cualquier película para las grandes salas”.
Salvador Guerrero explica que para el desarrollo de este trabajo, considerado “independiente”, ha sido posible gracias al apoyo del gobierno municipal a través de Protección Civil, la delegación de Turismo, la Universidad de Argentina en la que estudia, y no deja de mencionar el respaldo que le han brindado el Encargado del Orden de El Habillal, Rogaciano Meza, además de la administración del complejo turístico Villa Dorada.
En la filmación participan, además del director Salvador Guerrero, figura como primer asistente de dirección Diego Flores y como segundo Ángel López.
En la producción, Ulises Mendoza como director ejecutivo, jefe de producción Santiago Reynoso, y como coordinadoras de Producción Berenice y Lubianca Pwán además de Valentina Bernardo, en fotografía, Juanita Melo como asistente de Cámara al igual que Steffan Guzmán, en la dirección de Arte Arnold García.
El filme una vez editado será presentando en la comunidad de El Habillal como una forma de agradecimiento por los apoyos recibidos

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© Quadratín marzo 2005

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